La votación se celebrará el 4 de octubre, mientras que una eventual segunda vuelta tendrá lugar el día 25 del mismo mes.
Brasil afronta las últimas semanas de la campaña para las elecciones generales de 2026, con los sistemas electorales ya firmados digitalmente y sellados por el Tribunal Superior Electoral.
Brasil ha entrado en la recta final de las elecciones generales de 2026. A menos de un mes de la primera vuelta, fijada para el domingo 4 de octubre, el país avanza en los últimos preparativos técnicos y en la fase decisiva de la campaña electoral.
En esta convocatoria, la ciudadanía brasileña deberá elegir al presidente y vicepresidente de la República, gobernadores, senadores y diputados federales, estatales y distritales. Si ningún candidato a la Presidencia o a alguno de los gobiernos estatales obtiene la mayoría necesaria, la segunda vuelta se celebrará el 25 de octubre.
Uno de los pasos fundamentales del proceso ya ha quedado completado. El Tribunal Superior Electoral de Brasil (TSE) realizó el 4 de septiembre la firma digital y el sellado de los sistemas que se utilizarán en las elecciones, adelantándose al 14 de septiembre, fecha límite establecida en el calendario electoral.
El procedimiento afecta a los programas destinados al registro y la totalización de los votos, así como a la transmisión de los resultados. Antes de su sellado, los sistemas fueron sometidos a una fase de inspección y auditoría con la participación de las entidades fiscalizadoras autorizadas.
La campaña también encara sus últimas semanas. La propaganda electoral gratuita en radio y televisión, iniciada el 28 de agosto, continuará hasta el 1 de octubre. Estos espacios permiten que los partidos, las federaciones y las coaliciones presenten a sus candidatos y propuestas antes de la jornada de votación.
En caso de celebrarse una segunda vuelta, la propaganda electoral gratuita se retomará el 9 de octubre y finalizará el día 23, dos jornadas antes de que los electores regresen a las urnas.
Con el calendario avanzando y los sistemas electorales ya preparados, Brasil afronta unas semanas decisivas para definir su rumbo político durante los próximos años.



