El escritor y psiquiatra alcanza el tercer puesto en varios sondeos y capitaliza el voto de quienes buscan una alternativa a Lula y al bolsonarismo
La carrera presidencial brasileña ha incorporado un nuevo elemento de incertidumbre: el crecimiento de Augusto Cury. El escritor y psiquiatra, candidato del Avante, se ha convertido en la principal sorpresa de la campaña y aparece ya en el tercer puesto de las principales encuestas, por delante de candidatos con una trayectoria política mucho más consolidada.
La última encuesta Datafolha, divulgada a comienzos de septiembre, situó a Cury con el 8% de las intenciones de voto, frente al 38% de Luiz Inácio Lula da Silva y el 33% de Flávio Bolsonaro. El sondeo confirmó además el crecimiento del candidato, que había registrado apenas un 2% en mediciones anteriores.
Otro estudio, realizado por BTG/Nexus, llegó a situarlo en el 9%, aunque con una caída respecto a la medición anterior. En esa encuesta, Lula aparece con el 39%, Flávio con el 35% y Cury con el 9%.
El fenómeno tiene una dimensión particularmente relevante porque Cury parece estar captando parte de un electorado desencantado con la polarización. Un análisis de Nexus señaló que su crecimiento se produce especialmente entre votantes conservadores que no se identifican plenamente con ninguno de los dos principales polos de la disputa.
El ascenso, sin embargo, también ha comenzado a generar controversias. La prensa brasileña ha documentado decenas de anuncios favorables a Cury impulsados por terceros en redes sociales, una práctica que puede infringir la legislación electoral. La campaña niega haber participado en esas acciones.
Cury se convierte así en una incógnita importante para una elección todavía dominada por la confrontación entre Lula y el bolsonarismo. Su crecimiento puede fragmentar el voto opositor y modificar los cálculos de una primera vuelta en la que cada punto porcentual puede determinar quién consigue sobrevivir a la polarización.



