La flota marisquera de Huelva agrupada en la Asociación Nacional de Armadores de Buques Congeladores de Pesca de Marisco (Anamar) ha solicitado al Gobierno medidas de apoyo ante la incertidumbre sobre la continuidad del protocolo pesquero entre la Unión Europea y Mauritania, que permanece actualmente en vigor y expira el próximo 14 de noviembre. El sector plantea Guinea-Bisáu como una posible alternativa, aunque considera que este caladero no tendría capacidad suficiente para absorber a todos los buques afectados.
La flota marisquera agrupada en Anamar, con base en Huelva, ha trasladado a la Secretaría General de Pesca del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación la necesidad de articular medidas de apoyo ante una eventual interrupción de su actividad en aguas de Mauritania si la renovación del protocolo pesquero con la Unión Europea no llega a tiempo.
La petición tiene carácter preventivo. Actualmente no se ha producido la pérdida del caladero mauritano y los barcos pueden continuar faenando al amparo del protocolo vigente. La Comisión Europea fija su periodo de aplicación entre el 15 de noviembre de 2021 y el 14 de noviembre de 2026.
La preocupación de los armadores se centra en qué ocurrirá después de esa fecha y en la posibilidad de que una demora en el proceso deje temporalmente a los buques sin acceso a estas aguas. Anamar ha solicitado que se arbitren medidas ante una posible paralización mientras continúen las negociaciones para mantener la actividad pesquera.
El acuerdo con Mauritania es uno de los principales instrumentos pesqueros de la UE con terceros países. La información oficial de la Comisión Europea señala que permite a barcos comunitarios pescar hasta 280.050 toneladas anuales de camarones y otros crustáceos, especies demersales, túnidos y pequeños pelágicos. La contribución financiera europea asciende a 60,8 millones de euros anuales.
La flota marisquera de Huelva busca alternativas
Entre las posibilidades planteadas por los armadores figura el desplazamiento de barcos al caladero de Guinea-Bisáu. Anamar advierte, sin embargo, de que esta opción no tendría capacidad suficiente para absorber a toda la flota que opera actualmente en Mauritania.
Guinea-Bisáu sí dispone en estos momentos de un protocolo pesquero en vigor con la Unión Europea. El acuerdo actual comenzó a aplicarse el 18 de septiembre de 2024 y se extiende hasta el 17 de septiembre de 2029, por lo que ofrece un marco estable de acceso para determinados segmentos de la flota comunitaria.
La alternativa, no obstante, está condicionada por las posibilidades de pesca asignadas. Para los arrastreros camaroneros, el protocolo de Guinea-Bisáu reserva a España una capacidad de 2.500 toneladas de registro bruto. También contempla oportunidades para otras modalidades y especies, como cefalópodos, peces demersales y túnidos.
En Mauritania, por comparación, la categoría correspondiente a crustáceos distintos de la langosta dispone de un total admisible de capturas de 5.000 toneladas, de las que 4.150 corresponden a España. El protocolo establece además un máximo de 18 buques operando simultáneamente en esta categoría para el conjunto de la flota europea.
Estas cifras corresponden a las posibilidades pesqueras establecidas por los acuerdos y no equivalen al número concreto de barcos onubenses que se encuentran faenando actualmente en Mauritania.
Anamar pide medidas ante una posible paralización
La reclamación planteada al Gobierno busca anticiparse al escenario que podría abrirse después del 14 de noviembre si no existe a tiempo un marco que permita continuar faenando.
El precedente de Guinea-Bisáu resulta conocido para esta flota. En septiembre de 2024, la Unión Europea y el país africano firmaron un nuevo protocolo por cinco años después de un periodo en el que la actividad pesquera comunitaria había quedado interrumpida. La Comisión Europea indicó entonces que su aplicación provisional permitía a los barcos europeos reanudar sus operaciones en esas aguas.
La situación de Mauritania, sin embargo, no se encuentra actualmente en ese punto. El protocolo continúa vigente hasta noviembre, de manera que la petición de Anamar responde al riesgo de una futura paralización y no a un cierre ya efectivo del caladero.
La relevancia de estas aguas para la flota española también queda reflejada en el reparto europeo de posibilidades de pesca. En el segmento de crustáceos, España concentra 4.150 de las 5.000 toneladas asignadas por el protocolo, frente a 600 toneladas de Italia y 250 de Portugal.
El peso de Anamar en la pesca de Huelva
Anamar tiene su sede en Huelva y representa a una flota especializada en buques congeladores dedicados a la pesca de marisco en caladeros africanos. La Junta de Andalucía mantiene a la organización en su registro de entidades vinculadas al sector pesquero.
En mayo de 2025, una reunión entre la Junta de Andalucía y la asociación situaba en 53 los buques congeladores de arrastre integrados entonces en Anamar. Ese dato se refiere al conjunto de la organización y no exclusivamente a los barcos que faenan en Mauritania, por lo que no permite cuantificar de manera rigurosa cuántas embarcaciones onubenses dependen actualmente de este caladero.
Tampoco las fuentes oficiales consultadas ofrecen un desglose actualizado que permita establecer con precisión el empleo directo e indirecto específicamente vinculado a la actividad de Anamar en Mauritania ni un volumen anual de capturas atribuible exclusivamente a sus barcos con base en Huelva.
Por ello, el alcance económico concreto de una eventual interrupción deberá precisarse a partir de los datos de la Secretaría General de Pesca y del propio sector. Hasta entonces, el escenario continúa condicionado por la vigencia del protocolo actual y por las negociaciones sobre el marco que deberá aplicarse después del 14 de noviembre.



