La economía andaluza afronta el cierre de 2026 con una previsión de crecimiento superior al 2,7% y un avance estimado del 1,9% para 2027, tras la revisión al alza presentada por el Observatorio Económico de Andalucía, que mejora en cuatro décimas su cálculo anterior.
Economía andaluza: el Observatorio eleva la previsión para 2026
El Observatorio Económico de Andalucía ha mejorado sus perspectivas para la economía regional y prevé que Andalucía cierre 2026 con un crecimiento superior al 2,7%, mientras que para 2027 estima un avance del 1,9%. La nueva previsión supone una revisión al alza de cuatro décimas respecto al cálculo anterior, que situaba el crecimiento previsto para este año en el 2,3%.
La actualización forma parte del informe correspondiente al segundo trimestre de 2026, elaborado por el Observatorio Económico de Andalucía con la colaboración de la Fundación Cámara. El documento refleja una economía regional que mantiene un ritmo de actividad positivo, apoyada en el empleo, los servicios, el turismo, determinados indicadores industriales y el comportamiento de las exportaciones.
El informe estima que el PIB andaluz creció un 0,8% respecto al trimestre anterior y un 3% en tasa interanual durante el segundo trimestre. Ese comportamiento permite al Observatorio considerar que Andalucía puede igualar o superar ligeramente el crecimiento medio español durante la segunda mitad del año.
La mejora de la previsión llega en un escenario en el que la actividad económica mantiene señales de fortaleza, aunque no exentas de riesgos. El Observatorio apunta a factores que pueden condicionar la evolución de los próximos meses, entre ellos los costes energéticos, la debilidad de la economía europea y la situación del mercado de la vivienda.
Empleo, servicios y turismo sostienen la actividad
Uno de los principales apoyos de la economía andaluza sigue siendo el empleo. El informe sitúa las afiliaciones a la Seguridad Social en junio en 3,57 millones, un 3,4% más que un año antes. Al mismo tiempo, la tasa de paro de la Encuesta de Población Activa se sitúa en el 14,6%, un dato que muestra la mejora del mercado laboral, aunque mantiene a Andalucía en niveles de desempleo todavía elevados.
El sector servicios continúa ejerciendo como motor de la actividad regional. Su facturación aumentó un 9,4% interanual en junio, reflejando el peso de las actividades comerciales, turísticas y empresariales en el comportamiento de la economía andaluza. Esta evolución se ve reforzada por la llegada de cerca de 10,9 millones de turistas durante el segundo trimestre.
El turismo vuelve a aparecer como una pieza central del crecimiento, tanto por su impacto directo en alojamiento, restauración y transporte como por su efecto sobre otros servicios asociados. La evolución del consumo y de la demanda turística contribuye a explicar parte del dinamismo de la economía regional durante el trimestre.
La industria también aporta indicadores positivos. El índice de producción industrial avanzó un 3,4% interanual en junio, mientras que la cifra de negocios del sector aumentó un 18,3%. Estos datos reflejan una mejora relevante en la actividad industrial, aunque el comportamiento del sector deberá observarse en los próximos meses por su exposición a los costes energéticos y a la evolución de la demanda exterior.
Exportaciones al alza, pero con más presión importadora
El sector exterior ofrece una lectura más ambivalente. Las exportaciones andaluzas crecieron un 5,4%, hasta alcanzar los 10.778 millones de euros. Este avance confirma la capacidad de la economía regional para mantener presencia en mercados exteriores y sostener una parte de su crecimiento a través de las ventas internacionales.
Sin embargo, las importaciones crecieron con mucha más intensidad, un 37,1%. Esta diferencia introduce un elemento de atención en el análisis económico, ya que un aumento tan acusado de las compras al exterior puede afectar al saldo comercial y reflejar mayores necesidades de abastecimiento, encarecimiento de determinados productos o incremento de la demanda interna.
El Observatorio sitúa así una economía con fortalezas claras, pero también con vulnerabilidades. El crecimiento se mantiene, la previsión mejora y varios indicadores sectoriales evolucionan de forma favorable, pero la dependencia de determinados costes, la evolución europea y las tensiones del mercado residencial pueden condicionar la continuidad de esta tendencia.
Vivienda y licitación pública, dos señales para seguir
La vivienda aparece entre los elementos que requieren seguimiento. El informe recoge que las viviendas libres iniciadas aumentaron con fuerza al comienzo de 2026, un dato que puede apuntar a una mayor actividad constructora privada. No obstante, el mercado residencial sigue siendo una de las principales preocupaciones por su impacto sobre familias, jóvenes, trabajadores desplazados y capacidad de atracción de talento.
A ese dato se suma otro indicador relevante: la licitación pública andaluza cayó un 33,8% interanual en junio. Esta reducción merece atención porque la obra pública puede tener efectos directos sobre la actividad constructora, la inversión territorial, el empleo y la ejecución de infraestructuras.
El contraste entre el impulso de la vivienda libre iniciada y la caída de la licitación pública dibuja una situación desigual dentro del sector de la construcción. Mientras determinados segmentos privados muestran dinamismo, la inversión pública presenta una evolución más débil en el dato interanual de junio.
La previsión de crecimiento superior al 2,7% para 2026 supone una mejora relevante del escenario económico andaluz. Aun así, el seguimiento de los próximos trimestres será decisivo para comprobar si el empleo mantiene su ritmo, si los servicios conservan su empuje, si las exportaciones compensan la fuerte subida importadora y si la vivienda y la inversión pública no se convierten en frenos para la actividad.



