La goleada ante Arabia Saudí y el empate entre Uruguay y Cabo Verde dejan a la Selección Española líder del Grupo H, con cuatro puntos y la oportunidad de cerrar la fase ante la Celeste desde una posición de fuerza.
España ha pasado en una semana de la preocupación al mando. El empate ante Cabo Verde encendió las primeras alarmas del Mundial 2026, pero la goleada por 4-0 ante Arabia Saudí y el empate entre Uruguay y Cabo Verde han cambiado el escenario por completo. La Selección Española llega a la última jornada como líder del Grupo H, con cuatro puntos, y con la posibilidad de cerrar la primera fase ante Uruguay desde una posición mucho más favorable.
El Grupo H se ha convertido en uno de los más imprevisibles del torneo. España empezó con dudas, Uruguay tampoco ganó en su debut, Cabo Verde ha puntuado ante las dos grandes favoritas y Arabia Saudí todavía mantiene opciones. Nada está cerrado. Pero la Selección de Luis de la Fuente ha recuperado el control justo cuando más lo necesitaba.
La victoria ante Arabia Saudí fue mucho más que un resultado amplio. Fue una respuesta emocional y futbolística. España encontró gol, recuperó agresividad ofensiva y volvió a transmitir autoridad. Lamine Yamal abrió el camino, Mikel Oyarzabal firmó un doblete y el equipo completó una actuación que borró parte de las dudas del estreno.
España recupera el liderato con una respuesta de campeón
El 4-0 ante Arabia Saudí cambió el ánimo de la Selección. Tras el 0-0 ante Cabo Verde, España necesitaba una noche contundente. Y la tuvo. El equipo marcó pronto, evitó la ansiedad y convirtió el partido en una demostración de eficacia. Fue justo lo que había faltado en el debut.
Lamine Yamal fue una de las grandes noticias. Su titularidad dio a España más desborde, más amenaza exterior y más capacidad para romper defensas. Su gol tempranero tuvo un valor enorme porque liberó al equipo y desarmó el plan saudí.
Mikel Oyarzabal también salió reforzado. El delantero firmó dos goles en la primera parte y recuperó confianza en una zona clave del campo. España necesitaba que sus atacantes respondieran y Oyarzabal lo hizo con contundencia.
El resultado permite a España mirar el cierre del grupo con otro ánimo. La Selección no está todavía clasificada matemáticamente como primera, pero sí depende de sí misma para confirmar el liderato. Después de una primera jornada incómoda, el equipo ha recuperado el control.
Uruguay llega tocada al duelo decisivo
El empate entre Uruguay y Cabo Verde añade una lectura importante para España. La Celeste llegará al último partido con presión. El equipo de Marcelo Bielsa suma solo dos puntos tras empatar ante Arabia Saudí y Cabo Verde. No ha perdido, pero tampoco ha ganado. Y eso cambia la forma en la que afrontará el duelo ante España.
Uruguay necesita mejorar mucho. Ha mostrado pegada, pero también dudas defensivas y problemas para controlar los partidos. Ante Cabo Verde remontó, pero no supo cerrar la victoria. Ese tipo de desconexiones pueden ser muy peligrosas ante una España que llega reforzada.
Para la Selección Española, el partido ante Uruguay será una prueba de mayor nivel. No será un trámite. La Celeste tiene jugadores de jerarquía, intensidad y orgullo competitivo. Sin embargo, llegará con más presión que España. Esa diferencia emocional puede tener peso.
España deberá gestionar bien el encuentro. No puede caer en la comodidad ni pensar que el trabajo ya está hecho. El Grupo H ha demostrado que cualquier rival puede hacer daño. Pero la situación ahora es mucho más favorable que hace unos días.
Cabo Verde cambia el mapa del Grupo H
La gran historia del grupo sigue siendo Cabo Verde. La selección africana ha empatado con España y Uruguay en sus dos primeros partidos mundialistas. Su rendimiento ha cambiado por completo las cuentas del grupo y ha impedido que las dos favoritas se escaparan.
Para España, el punto perdido ante Cabo Verde ya no parece un accidente aislado. El equipo africano ha demostrado que sabe competir. Su empate ante Uruguay confirma que aquella resistencia en el debut no fue casualidad. Eso también contextualiza mejor el tropiezo inicial de la Selección.
Cabo Verde llegará a la última jornada con opciones reales ante Arabia Saudí. Si gana, puede clasificarse. Si empata, tendrá que depender de otras combinaciones. En cualquier caso, su presencia ha elevado la tensión del grupo hasta el final.
España, mientras tanto, llega líder. Ha sufrido, ha reaccionado y ahora depende de su propio fútbol para cerrar la fase con autoridad.
Análisis de la situación de España
El gran cambio de España está en la eficacia. Ante Cabo Verde tuvo posesión, pero no gol. Ante Arabia Saudí encontró pronto el marcador y todo fluyó. Esa será una de las claves ante Uruguay. Si España marca primero, puede manejar mejor el partido. Si el duelo se atasca, tendrá que demostrar paciencia y personalidad.
Luis de la Fuente también ha recuperado alternativas. Lamine Yamal ha dado un paso adelante. Oyarzabal ha vuelto a sentirse importante. Rodri y Pedri han encontrado mejores socios por delante. La defensa llega con confianza tras una tarde tranquila en Atlanta.
El reto será no desconectarse. Uruguay puede castigar cualquier error. La Celeste llega tocada, pero también necesitada. Esa mezcla puede hacerla peligrosa. España tendrá que jugar con inteligencia y no dejarse arrastrar por el ida y vuelta si el partido se vuelve emocional.
Lo que significa el liderato provisional
España tiene cuatro puntos y lidera el Grupo H. Uruguay y Cabo Verde tienen dos. Arabia Saudí suma uno. La última jornada enfrentará a Uruguay con España y a Cabo Verde con Arabia Saudí. Todo sigue abierto, aunque la Selección Española llega en la mejor posición.
El equipo de De la Fuente ha recuperado el mando. Ahora debe confirmarlo. El Mundial no premia las sensaciones, sino los resultados. España ya respondió ante Arabia Saudí. El siguiente reto será hacerlo ante Uruguay, en el partido que puede definir el verdadero peso de la Selección en este torneo.



