La Selección Española venció 0-1 a Uruguay en Guadalajara con un gol de Álex Baena, aseguró el liderato del Grupo H y dejó fuera del Mundial a una Celeste sin victorias.
España no necesitó una noche brillante para firmar un golpe de autoridad. La Selección Española venció 0-1 a Uruguay en el Estadio Akron de Guadalajara, cerró la fase de grupos como líder del Grupo H y mandó a la Celeste fuera del Mundial 2026. Un gol de Álex Baena antes del descanso, favorecido por un grave error de Fernando Muslera, bastó para que el equipo de Luis de la Fuente cumpliera su objetivo: ganar, mantener la portería a cero y avanzar a la siguiente ronda desde lo más alto.
El partido no fue una exhibición ofensiva, pero sí una demostración de control competitivo. España dominó la posesión, manejó los tiempos y volvió a mostrar una solidez defensiva que ya se ha convertido en una de sus grandes armas en este Mundial. La Selección terminó la fase de grupos sin recibir un solo gol, algo histórico para el combinado nacional en una Copa del Mundo.
Uruguay, en cambio, se desplomó cuando más necesitaba reaccionar. La Celeste llegaba obligada a ganar para no depender de nadie, pero volvió a mostrar los mismos problemas que arrastró durante toda la fase de grupos: poca claridad, ansiedad ofensiva y una fragilidad emocional que terminó explotando con la expulsión de Agustín Canobbio en el tiempo añadido.
España golpea cuando Uruguay empezaba a perderse
El inicio tuvo tensión, pero poco fútbol. Uruguay intentó elevar el nivel físico del partido y apretar a España en la salida, aunque sin continuidad. La Selección Española asumió el balón y buscó progresar con paciencia, sin precipitarse. Lamine Yamal apareció por la derecha, Oyarzabal fijó arriba y Rodri sostuvo el equilibrio en el centro del campo.
La primera gran acción española llegó pronto, tras una pérdida de Rodrigo Bentancur que dejó a España cerca del área. No terminó en gol, pero sí dejó claro que Uruguay podía sufrir cada vez que perdiera la pelota en campo propio. La Celeste respondió con algún intento aislado, especialmente a través de Darwin Núñez y Maxi Araújo, pero sin poner realmente contra las cuerdas a Unai Simón.
El gol llegó en el minuto 42. Marcos Llorente encontró a Álex Baena, el centrocampista controló, armó el disparo y el balón se coló después de una mala intervención de Fernando Muslera. El tanto cayó como una losa sobre Uruguay. Para España fue un premio a su insistencia. Para la Celeste, otro golpe de un Mundial lleno de errores.
La noche de Baena y el muro de Unai Simón
Álex Baena fue el mejor jugador del partido. No solo por el gol, sino por su capacidad para aparecer en una noche cerrada, áspera y con pocos espacios. España necesitaba una acción diferencial y la encontró en el futbolista que decidió el choque justo antes del descanso. Su tanto valió un liderato y dejó a Uruguay sin margen de respuesta.
Unai Simón también merece una mención especial. El portero volvió a dejar la portería a cero y sostuvo una racha defensiva impecable. Uruguay apenas le exigió, pero cuando tuvo que intervenir, respondió. La parada a Maxi Araújo en el añadido de la primera parte y sus intervenciones en el tramo final terminaron de asegurar una noche de máxima seguridad para España.
La defensa española volvió a estar muy seria. Cubarsí, Laporte, Cucurella y Marcos Llorente mantuvieron la concentración y evitaron que Uruguay encontrara situaciones claras. El equipo de De la Fuente concedió poco y defendió con orden cuando la Celeste intentó empujar en la segunda parte.
Análisis del partido
España ganó desde el control. No fue una victoria de brillo, sino de oficio. La Selección tuvo el 67% de posesión, completó 553 pases y obligó a Uruguay a correr detrás del balón durante muchos minutos. Esa superioridad territorial no se tradujo en muchas ocasiones, pero sí permitió mantener lejos a una Celeste que necesitaba atacar y apenas pudo hacerlo con claridad.
Uruguay quedó atrapada en su propia urgencia. El equipo de Bielsa necesitaba ganar, pero no encontró una estructura ofensiva limpia. Valverde fue sustituido en la segunda parte, Núñez quedó demasiado aislado y las bandas no generaron suficiente desequilibrio. La Celeste terminó atacando más por impulso que por juego.
España tampoco tuvo una producción ofensiva abundante. Firmó seis tiros totales y solo uno a puerta, el del gol. Aun así, fue suficiente porque el equipo defendió muy bien y porque Uruguay generó incluso menos peligro. La Selección se llevó el partido que quería: corto, controlado y sin conceder una noche de locura.
La entrada de Dani Olmo, Fabián Ruiz, Yeremy Pino, Ferran Torres y Nico Williams permitió refrescar al equipo. Ferran incluso pudo sentenciar en el minuto 86, pero su disparo se estrelló en el larguero. El marcador no se movió y Uruguay acabó hundida, con la roja directa a Canobbio en el 90+4 como imagen final de su frustración.
El ambiente en Guadalajara
Guadalajara vivió una noche de tensión mundialista. La afición uruguaya acudió con la urgencia de quien sabía que su selección estaba al borde del abismo. El gol de Baena cambió por completo el clima. La grada celeste pasó del empuje inicial al silencio incómodo, mientras los seguidores españoles empezaron a vivir el partido con la sensación de que el liderato estaba cada vez más cerca.
En la segunda parte, el ambiente se volvió áspero. Uruguay empujaba más con rabia que con fútbol y España administraba la ventaja. Cada balón dividido elevaba la tensión. La expulsión de Canobbio terminó de incendiar los últimos minutos y resumió la impotencia de una Celeste que se despide del Mundial sin ganar un solo partido.
España mira a la siguiente fase
España cierra el Grupo H con siete puntos, cinco goles a favor y ninguno en contra. La Selección pasa como primera y confirma una fase de grupos casi perfecta en lo clasificatorio. No siempre ha brillado, pero ha competido con solidez, ha encontrado respuestas y ha levantado un muro defensivo que puede ser decisivo en las eliminatorias.
Uruguay se marcha hundida. Tres partidos, dos empates, una derrota y ninguna victoria. La Celeste, que partía como favorita para acompañar a España, queda fuera en una de las grandes decepciones del torneo.



