Las comunicaciones de empleados documentan problemas de visibilidad en Instagram y WhatsApp durante la campaña brasileña. La empresa niega cualquier favoritismo y el Tribunal Superior Electoral exige igualdad de trato entre los candidatos.
Las comunicaciones internas de empleados de Meta han revelado fallos técnicos que perjudicaron la difusión de contenidos de Luiz Inácio Lula da Silva y permitieron la recomendación automática de perfiles vinculados a su rival, Flávio Bolsonaro, en Instagram y WhatsApp. Las revelaciones han intensificado el debate sobre la transparencia de las plataformas digitales a pocos días de la segunda vuelta presidencial brasileña, prevista para el 25 de octubre.
Uno de los episodios más relevantes ocurrió el 9 de octubre, cuando la cuenta publicitaria de Lula quedó imposibilitada durante casi 24 horas para promocionar publicaciones que ya estaban disponibles en el perfil de Instagram. La campaña presidencial calcula que la restricción impidió que aproximadamente 1,3 millones de personas vieran los anuncios afectados. Los registros internos muestran que empleados de la compañía reconocieron la limitación y expresaron preocupación por la demora en resolverla, dada la proximidad de la votación.
La empresa atribuyó inicialmente el incidente a un problema técnico del administrador publicitario. También señaló una interrupción global que había afectado a miles de cuentas, aunque las comunicaciones internas distinguen ese episodio, ocurrido el 7 de octubre y con una duración aproximada de cinco horas, de la restricción sufrida por la campaña de Lula dos días después.
Los documentos también describen irregularidades en los sistemas de búsqueda y recomendación. A comienzos de octubre, el perfil de Flávio Bolsonaro aparecía entre las sugerencias de Instagram, mientras que el de Lula no se mostraba en determinadas búsquedas, incluso cuando se introducía su nombre exacto. En WhatsApp, al buscar un canal de apoyo a Lula, aparecían entre los resultados tanto el canal oficial del presidente como uno vinculado a su adversario.
Estas prácticas plantean interrogantes sobre el cumplimiento de las normas electorales brasileñas, que prohíben la recomendación algorítmica automática de perfiles y canales de candidatos. La campaña de Lula también denunció diferencias en la herramienta de inteligencia artificial de Meta, que rechazaba determinadas solicitudes para generar imágenes relacionadas con el presidente mientras aceptaba otras vinculadas a Flávio Bolsonaro.
Ante las reclamaciones, el Tribunal Superior Electoral ordenó a la compañía garantizar un tratamiento igualitario a ambas candidaturas, sin reducir artificialmente la distribución de sus contenidos ni restringir búsquedas o recomendaciones de forma desigual. La resolución contempla una multa diaria de 500.000 reales en caso de incumplimiento y exige revisión humana de determinadas restricciones automatizadas.
Meta rechaza haber interferido en las elecciones o favorecido a un candidato. La compañía sostiene que los episodios tuvieron causas distintas, entre ellas fallos técnicos generales, errores específicos y la aplicación de las normas electorales. También afirma que no concede un trato preferente a ninguna candidatura. Por su parte, la campaña de Flávio Bolsonaro niega haber sufrido problemas relevantes en sus cuentas publicitarias.
Las comunicaciones internas documentan fallos y restricciones, pero no prueban por sí solas una intervención deliberada para alterar el resultado electoral. La controversia sitúa, no obstante, la gestión de los algoritmos y la responsabilidad de las grandes plataformas en el centro del debate democrático brasileño, cuando el margen de tiempo para corregir posibles desigualdades antes de la votación es cada vez menor.



