Con 28 años, el candidato a la alcaldía de Providence propone limitar los alquileres, reforzar la educación pública y proteger a la población migrante, siguiendo la estela de los movimientos progresistas que han ganado terreno en las grandes ciudades estadounidenses.
La nueva generación de dirigentes progresistas de Estados Unidos encuentra en David Morales uno de sus exponentes más jóvenes. Con 28 años, este político de origen mexicano aspira a conquistar la alcaldía de Providence, en Rhode Island, con un programa centrado en el coste de la vivienda, los servicios públicos y la defensa de las comunidades migrantes. Su trayectoria recuerda a la de Zohran Mamdani, el dirigente socialista democrático que llegó a la alcaldía de Nueva York en 2025, y refleja la expansión de una corriente que busca disputar el poder local a los intereses empresariales tradicionales.
Morales, respaldado por referentes progresistas como Bernie Sanders, derrotó en las primarias demócratas al alcalde en ejercicio, Robert Smiley. La elección municipal está prevista para el 3 de noviembre y, si vence, asumirá el cargo en enero. Su campaña se ha apoyado en una intensa movilización vecinal, con más de 80.000 puertas visitadas, voluntarios que se incorporaron por primera vez a la política y una estrategia de comunicación bilingüe, en inglés y español.
Su historia personal ocupa un lugar central en su discurso. Hijo de una inmigrante mexicana que lo crio sola mientras encadenaba empleos, Morales creció en Soledad, California, y trabajó en el campo durante los fines de semana para ayudar a su familia. Se graduó a los 19 años en Estudios Urbanos por la Universidad de California en Irvine y cursó posteriormente un máster en Asuntos Públicos en la Universidad de Brown. En 2020, con 22 años, fue elegido miembro de la Cámara de Representantes de Rhode Island, convirtiéndose en el latino más joven en acceder a una legislatura estatal.
Su principal propuesta económica es establecer un límite anual del 4% a las subidas del alquiler. Morales sostiene que los precios residenciales de Providence han aumentado más del 40% en seis años y considera que la vivienda se ha convertido en uno de los mayores obstáculos para las familias trabajadoras. También plantea ampliar la inversión en las escuelas públicas, incorporar más docentes bilingües y reforzar la atención psicológica y los servicios sociales para los estudiantes.
La protección de los inmigrantes constituye otro eje de su programa. Ante la creciente presencia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), el candidato propone preparar a los servicios jurídicos municipales para emprender acciones legales contra el Gobierno federal cuando considere que sus actuaciones vulneran derechos, además de mejorar los mecanismos de asistencia a las familias afectadas por separaciones migratorias.
Morales vincula estas propuestas a una crítica del peso del dinero empresarial en la política. Afirma que no acepta donaciones de grandes intereses corporativos y defiende que las decisiones presupuestarias deben responder a las necesidades de los trabajadores, no a las prioridades de los grupos de presión. Su planteamiento conecta con la corriente del socialismo democrático que ganó visibilidad nacional durante las primarias presidenciales de Sanders en 2016 y que desde entonces ha ampliado su presencia en instituciones locales.
El resultado de Providence será una nueva prueba para ese movimiento, que intenta transformar el descontento por el coste de la vida en organización política y representación institucional. La candidatura de Morales plantea una disputa sobre quién debe fijar las prioridades de la ciudad: los grandes intereses económicos o las comunidades que dependen de sus servicios, escuelas y viviendas.



