El ministro defiende un modelo agrícola sostenible y respalda la regularización de trabajadores extranjeros para el campo
El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha reivindicado en Jaén la necesidad de avanzar hacia un modelo agrario que combine sostenibilidad, rentabilidad y justicia social, durante su participación en el I Congreso Internacional sobre Agricultura y Biodiversidad celebrado en la Universidad de Jaén (UJA).
En este contexto, el titular de Agricultura ha subrayado que la biodiversidad debe ser un elemento central en el sistema productivo, no solo por su valor ambiental, sino también por su impacto directo en la rentabilidad del sector.
Biodiversidad y agricultura: un equilibrio necesario
Planas ha defendido que el futuro del campo pasa por encontrar un equilibrio entre producción y conservación. “La agricultura del siglo XXI será sostenible y rentable o no será”, ha afirmado, insistiendo en que ambos conceptos son inseparables.
Durante su intervención, ha destacado que elementos como el suelo, el agua y la biodiversidad constituyen los pilares fundamentales del sistema agrario. En este sentido, ha puesto como ejemplo prácticas como las cubiertas vegetales, la rotación de cultivos o la agricultura regenerativa, que permiten mejorar la fertilidad del suelo y reducir la erosión.
Asimismo, ha incidido en el papel clave de la biodiversidad en procesos como la polinización, fundamentales para garantizar la producción agrícola y la estabilidad de los ecosistemas.
Jaén, epicentro del debate agrario
La celebración del congreso ha convertido a la ciudad de Jaén en un punto de encuentro para expertos, administraciones y profesionales del sector agrario. El evento, enmarcado en el proyecto LIFE Olivares Vivos+, ha puesto sobre la mesa los retos actuales del campo en un contexto de cambio climático y transformación productiva.
El ministro ha valorado especialmente el carácter científico y colaborativo del encuentro, destacando la importancia de integrar el conocimiento académico con la experiencia del sector para avanzar hacia modelos más sostenibles.
Además, ha reivindicado el olivar jiennense como uno de los grandes símbolos del país, calificándolo como una de las principales “marcas de identidad” de España.
Mano de obra y regularización: un debate abierto
Más allá de la sostenibilidad, Planas también ha abordado uno de los principales problemas del campo: la falta de mano de obra. En este sentido, ha defendido la regularización extraordinaria de trabajadores extranjeros como una medida positiva para el sector.
Según ha señalado, esta decisión permitirá aumentar el número de personas cotizando, impulsar el crecimiento económico y garantizar condiciones laborales dignas, especialmente en campañas agrícolas clave como la del olivar.
El ministro ha asegurado que se trata de una medida necesaria en un país que requiere mano de obra para sostener su actividad agraria, insistiendo en la importancia de abordarla desde una perspectiva económica y también humana.
Ayudas, PAC y estabilidad del sector
Durante su visita, Planas también ha hecho referencia a la Política Agraria Común (PAC), principal herramienta de apoyo al sector. Ha defendido la flexibilidad en los plazos de solicitud de ayudas y ha garantizado que ningún agricultor quedará fuera del sistema por cuestiones administrativas.
Asimismo, ha destacado el peso de las políticas europeas en la transformación del campo, recordando que una parte significativa del presupuesto agrario está ya vinculada a objetivos ambientales.
En paralelo, ha abordado la situación del mercado del aceite de oliva, asegurando que el abastecimiento está garantizado pese a la ligera caída en la producción, lo que permitirá mantener cierta estabilidad en precios e ingresos.
Un modelo agrario en transformación
Las declaraciones del ministro se producen en un momento clave para el sector agrario, que afronta retos como el cambio climático, la presión sobre los precios, la falta de relevo generacional y la necesidad de adaptarse a nuevas exigencias ambientales.
En este contexto, el enfoque defendido por Planas apunta hacia un modelo que no solo produzca alimentos, sino que también contribuya a la conservación del entorno y al equilibrio territorial.
El paso de Luis Planas por Jaén deja un mensaje claro: el futuro del campo no se decidirá solo en los mercados, sino también en la capacidad de integrar sostenibilidad, rentabilidad y cohesión social. En una tierra donde el olivar define paisaje y economía, ese equilibrio no es solo un reto técnico, sino una cuestión estratégica para Andalucía.



