La sanidad pública andaluza afronta un nuevo verano marcado por una contradicción que vuelve a encender las alarmas entre profesionales sanitarios, sindicatos y plataformas ciudadanas. Mientras la Junta de Andalucía anuncia más de 41.600 contrataciones para cubrir las vacaciones estivales, tres de cada cuatro centros de salud permanecerán cerrados en horario de tarde durante los próximos meses, una decisión que vuelve a poner en cuestión la capacidad real del sistema para atender a la población en una de las épocas de mayor presión asistencial.
El Plan Verano 2026 del Servicio Andaluz de Salud (SAS) prevé 41.639 contrataciones autorizadas y una inversión superior a los 168 millones de euros, cifras que el Gobierno andaluz presenta como un refuerzo histórico del sistema sanitario público. Sin embargo, los propios datos del plan reflejan que únicamente alrededor del 25% de los centros de Atención Primaria mantendrán actividad vespertina, lo que implica que el 75% dejarán de prestar atención por las tardes.
Más contratos, pero menos accesibilidad para los pacientes
Desde la Junta se insiste en que el objetivo es garantizar la cobertura de las vacaciones del personal sanitario y mantener la actividad asistencial durante los meses estivales. El Ejecutivo de Juanma Moreno destaca que las contrataciones previstas aumentan un 14% respecto al año pasado y más de un 31% en comparación con 2018.
Sin embargo, sindicatos como CCOO, UGT y CSIF consideran que las cifras globales ocultan una realidad mucho más compleja. Las organizaciones profesionales sostienen que el número de contratos no garantiza por sí mismo una atención adecuada y denuncian la falta de información detallada sobre cuántos profesionales llegarán realmente a cada centro de salud y hospital.
La principal preocupación se centra en la Atención Primaria, considerada por los expertos como la puerta de entrada al sistema sanitario. Con miles de andaluces dependiendo de consultas médicas, revisiones, atención pediátrica o seguimiento de enfermedades crónicas, la reducción de horarios puede traducirse en mayores dificultades para acceder a una cita y en una mayor presión sobre los servicios de urgencias.
El temor a un nuevo verano de saturación
La experiencia de años anteriores alimenta la preocupación de profesionales y usuarios. Diversas organizaciones sanitarias advierten de que la reducción de actividad en los centros de salud suele acabar trasladando la demanda asistencial a las urgencias hospitalarias, que ya soportan una importante carga de trabajo durante los meses de verano.
La situación resulta especialmente sensible en una comunidad que durante el verano incrementa notablemente su población debido a la llegada de turistas y residentes temporales, especialmente en las zonas costeras.
A ello se suma un problema estructural que arrastra la sanidad pública andaluza desde hace años: la falta de profesionales en determinadas categorías y las dificultades para cubrir todas las plazas necesarias. La propia Consejería de Salud ha reconocido en ocasiones anteriores la existencia de cientos de cupos sin cubrir en Atención Primaria y la dificultad para encontrar médicos disponibles durante el periodo estival.
La sanidad pública sigue en el centro del debate político
La gestión sanitaria se ha convertido en uno de los principales focos de desgaste para el Gobierno andaluz durante la actual legislatura. Las listas de espera, las dificultades para obtener cita médica y las movilizaciones en defensa de la sanidad pública han ocupado buena parte del debate político en Andalucía durante los últimos años.
Los colectivos en defensa de la sanidad pública denuncian que la reducción progresiva de servicios y la falta de personal están deteriorando la confianza de los ciudadanos en el sistema público y favoreciendo el crecimiento de los seguros sanitarios privados. Según diversos análisis, más de dos millones de andaluces cuentan ya con algún tipo de cobertura privada, una cifra que no ha dejado de crecer durante los últimos años.
Para sindicatos y plataformas ciudadanas, el problema no se limita únicamente al verano. Consideran que la reducción de horarios y la insuficiencia de plantillas son la consecuencia de una política sanitaria que no ha logrado reforzar la Atención Primaria al ritmo que demandan profesionales y pacientes.
Una cuestión que afecta a miles de familias andaluzas
Más allá del enfrentamiento político, el debate tiene consecuencias directas para la ciudadanía. Para miles de personas mayores, pacientes crónicos, familias con menores o trabajadores que solo pueden acudir al médico fuera de su jornada laboral, la reducción de la atención vespertina supone una barrera añadida para acceder a la sanidad pública.
Mientras la Junta defiende que el plan garantiza la asistencia sanitaria durante el verano y destaca el incremento presupuestario realizado, las críticas continúan creciendo entre quienes consideran que Andalucía necesita más centros abiertos, más profesionales estables y una apuesta decidida por fortalecer la Atención Primaria como pilar fundamental del sistema público de salud.



