El Colegio Aljarafe, en Mairena del Aljarafe, prueba soluciones naturales de ventilación y confort térmico en seis clases para reducir el impacto de las altas temperaturas en el alumnado.
El proyecto Ecoclima en Mairena ha convertido seis aulas del Colegio Aljarafe en espacios de prueba para buscar alternativas naturales frente al calor en los centros educativos. La iniciativa se desarrolla en Mairena del Aljarafe y tiene como objetivo comprobar qué medidas pueden ayudar a mejorar la temperatura, la ventilación y la sensación de bienestar del alumnado durante los meses más calurosos del año.
El centro, que acoge a más de 1.400 estudiantes de Infantil, Primaria, Secundaria, Bachillerato y Ciclos Formativos, ha iniciado este proyecto piloto en el mes de junio. La actuación parte de una idea impulsada desde la Asociación de Familias del colegio, AFA Aljarafe, y se integra dentro de Ecoclima, una iniciativa que busca respuestas prácticas ante la emergencia climática desde el ámbito educativo.
Seis aulas para medir el impacto real del calor
El proyecto Ecoclima en Mairena no se basa en una única solución. Al contrario, plantea diferentes combinaciones en varias aulas para poder analizar qué medidas funcionan mejor. El objetivo es comprobar, con datos diarios, si determinadas actuaciones sencillas pueden mejorar las condiciones del aula sin depender solo de sistemas mecánicos o grandes intervenciones.
Entre las medidas que se están probando destaca la ventilación nocturna. Esta solución consiste en dejar abiertas durante la noche aquellas ventanas que cuentan con rejas, con el fin de que el aula pueda refrescarse antes del inicio de la jornada lectiva. De esta forma, se intenta que el alumnado encuentre un ambiente más agradable al llegar a clase.
Otra de las alternativas es la ventilación cruzada nocturna mediante celosías. En algunas aulas se han instalado estas estructuras en la pared opuesta a las ventanas para facilitar una corriente natural de aire. Esta medida permite renovar el ambiente durante la noche y reforzar la entrada de aire fresco.
Además, se está probando el uso de ventiladores como recurso para mejorar la sensación térmica. Esta medida no reduce por sí sola la temperatura, pero sí favorece el movimiento del aire y puede ayudar a que el alumnado perciba un mayor confort durante las horas de clase.

Un aula testigo para comparar resultados
El proyecto también incluye un aula testigo. Se trata de una clase en la que no se ha realizado ninguna modificación y que sirve como punto de comparación frente a las aulas donde sí se han incorporado mejoras. Esta aula no dispone de ventanas que puedan permanecer abiertas durante la noche con seguridad, por lo que representa una situación habitual en muchos espacios educativos.
La comparación entre las aulas permitirá saber si las medidas aplicadas tienen un efecto real. Para ello, el centro realiza un seguimiento diario de varios indicadores. Se mide la temperatura, el nivel de CO2 y la humedad relativa. Estos datos permitirán evaluar el impacto de cada solución de forma objetiva.
El bienestar del alumnado, parte clave del proyecto
El análisis no se limita a los datos técnicos. También se está teniendo en cuenta la percepción del alumnado. Para ello, estudiantes delegados de Medio Ambiente colaboran en la realización de cuestionarios dirigidos a escolares de Primaria y Secundaria. El objetivo es conocer cómo se sienten en el aula y si perciben mejoras en su bienestar durante la jornada.
Este enfoque convierte al alumnado en parte activa del proceso. No solo se estudian las condiciones ambientales, sino también cómo afectan al día a día de quienes conviven en las aulas. La iniciativa une educación ambiental, participación y adaptación climática en un mismo proyecto.
Un edificio diseñado en los años 70 ante un nuevo contexto climático
El Colegio Aljarafe cuenta con un edificio diseñado por los arquitectos Fernando Higueras y Antonio Miró. Su arquitectura ya incorporaba soluciones pasivas para mejorar el confort térmico, como aleros que proporcionan sombra en verano y protección frente a la lluvia. También dispone de espacios abiertos con árboles y zonas de sombra, como el Bosque de la Lectura o el Huerto.
Sin embargo, el edificio fue concebido en los años 70, en un contexto climático muy distinto al actual. Las altas temperaturas y los efectos del cambio climático han hecho necesario revisar cómo se comportan los espacios educativos durante los meses de más calor. Por ello, el proyecto piloto busca adaptar el centro a una realidad que afecta cada vez más a colegios, institutos y espacios de aprendizaje.
Una estrategia climática a medio y largo plazo
Ecoclima cuenta con la participación de profesorado, madres y padres del colegio. Además, recibe asesoramiento de la consultora especializada Cotidiana, que ha realizado un informe técnico previo para analizar la situación del centro y plantear posibles medidas.
Algunas actuaciones requieren una estrategia a medio y largo plazo para garantizar su viabilidad técnica y económica. Mientras tanto, este proyecto piloto permitirá obtener datos concretos sobre qué soluciones pueden aplicarse de forma eficaz. Los resultados se darán a conocer después del verano.
La experiencia del Colegio Aljarafe puede abrir una línea de reflexión más amplia sobre la adaptación climática de los centros educativos andaluces. En un escenario de temperaturas cada vez más elevadas, mejorar el confort térmico de las aulas se convierte en una cuestión directamente relacionada con la salud, el aprendizaje y la calidad educativa.



