La selección argentina volvió a demostrar su fortaleza en la Copa del Mundo de 2026 al vencer a Austria por 2-0 en un partido marcado por la intensidad, la disciplina táctica del rival y, una vez más, la influencia decisiva de Lionel Messi. El capitán fue el gran protagonista del encuentro al marcar los dos goles de Argentina, consolidando su papel central en el equipo.
El inicio del partido fue más cerrado de lo esperado. Austria planteó un bloque defensivo compacto, con líneas bien organizadas y presión constante en el mediocampo, buscando reducir los espacios de creación del conjunto argentino. Durante varios tramos del primer tiempo, la selección europea logró dificultar la circulación ofensiva de Argentina y limitar sus oportunidades claras.
Por su parte, Argentina mantuvo la posesión del balón e intentó imponer su estilo habitual basado en la circulación rápida y el control del ritmo del juego. Sin embargo, le costó transformar ese dominio territorial en ocasiones claras de gol. El momento clave del primer tiempo llegó cuando Messi tuvo la oportunidad de abrir el marcador desde el punto de penal, pero el disparo no terminó en gol, manteniendo el partido igualado.
A pesar del error, Messi no se desestabilizó. Poco después, aún en la primera mitad, el capitán argentino apareció dentro del área tras una jugada elaborada por el sector ofensivo y definió con precisión para marcar el 1-0. El gol cambió el desarrollo del encuentro y obligó a Austria a adelantar sus líneas en busca del empate.
En la segunda mitad, el partido se volvió más abierto. Austria intentó aumentar la intensidad ofensiva, lo que generó más espacios para las transiciones rápidas de Argentina. El conjunto sudamericano comenzó a encontrar mejores condiciones para atacar, aprovechando la calidad técnica de Messi entre líneas y la movilidad de sus compañeros en el frente ofensivo.
Pese al intento austríaco de reacción, la defensa argentina se mantuvo sólida y bien posicionada, neutralizando las principales acciones del rival. Con el paso de los minutos, el control del juego volvió a quedar en manos de Argentina, que supo manejar la ventaja con madurez y experiencia.
En los minutos finales, Messi volvió a aparecer para sentenciar el partido. Tras una nueva jugada ofensiva bien construida, el astro argentino marcó su segundo gol de la noche, asegurando el 2-0 definitivo y sellando una actuación determinante. El tanto confirmó su papel como figura absoluta del encuentro y principal referencia del equipo en el torneo.
Con el pitazo final, Argentina sumó tres puntos importantes y consolidó su liderazgo en el grupo, reforzando su condición de candidata en la Copa del Mundo de 2026. Más allá del resultado, el equipo mostró madurez competitiva y capacidad para resolver partidos cerrados en momentos decisivos.
Austria, por su parte, se marchó con la sensación de haber competido de forma ordenada durante gran parte del encuentro, especialmente en defensa. Sin embargo, la falta de eficacia ofensiva y la incapacidad de contener a Messi en los momentos clave terminaron siendo determinantes en el resultado final.
Una vez más, Lionel Messi fue el gran protagonista, transformando un partido equilibrado en una victoria argentina con su capacidad de decisión en los momentos más importantes del Mundial.



