El expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, asegura que Francia juega «sin franceses» y provoca una respuesta inmediata del Ejecutivo de Emmanuel Macron y del Gobierno español, que califican sus palabras de inaceptables.
Mariano Rajoy ha protagonizado una inesperada polémica internacional después de publicar un artículo en el que afirma que la selección francesa de fútbol cuenta con «una plantilla de altísimo nivel, eso sí, sin franceses». La frase, difundida en plena antesala de las semifinales del Mundial entre España y Francia, ha cruzado rápidamente la frontera y ha provocado una contundente reacción del Gobierno francés, que acusa al expresidente español de utilizar un discurso incompatible con los valores democráticos de la República.
Lo que pretendía ser una reflexión sobre el campeonato ha terminado convirtiéndose en un incidente político. En apenas unas horas, ministros franceses, dirigentes de varios partidos y miembros del Gobierno español respondieron públicamente a unas declaraciones que consideran ofensivas hacia millones de ciudadanos franceses cuya nacionalidad es cuestionada únicamente por el origen de sus familias.
Francia responde sin matices
El ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, fue uno de los primeros en reaccionar. Calificó las palabras de Rajoy de «absolutamente inaceptables» y recordó que la selección francesa representa a ciudadanos franceses, con independencia de su origen, religión o color de piel.
Para el Gobierno francés, identificar la nacionalidad con criterios étnicos supone negar uno de los principios básicos de la República: que todos los ciudadanos son iguales ante la ley y forman parte de la nación francesa por los mismos derechos.
Las críticas no quedaron ahí. Dirigentes socialistas, ecologistas y comunistas franceses coincidieron en reprochar al expresidente español un discurso que, según sostienen, alimenta los mensajes de exclusión que desde hace años sufren numerosos deportistas franceses descendientes de familias migrantes.
Sánchez acusa a Rajoy de avergonzar a España
La Moncloa tampoco tardó en responder.
Pedro Sánchez defendió una idea de España y de Europa basada en la ciudadanía y no en el origen familiar. En un mensaje publicado en redes sociales, el presidente afirmó que «España es de quien la quiere, la trabaja y la respeta», antes de reprochar a Rajoy que sus declaraciones dañan la imagen del país.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, también lamentó unas palabras que, a su juicio, no representan los valores democráticos que comparten España y Francia.
Mucho más que una polémica deportiva
La controversia ha terminado eclipsando la previa de una de las semifinales más esperadas del Mundial.
Desde hace años, la selección francesa ha sido utilizada por sectores de la extrema derecha europea para cuestionar la identidad nacional de algunos de sus futbolistas por el origen de sus padres o abuelos. Sin embargo, todos los integrantes del combinado nacional poseen la nacionalidad francesa y cumplen los requisitos establecidos por la FIFA para representar al país.
En Francia, ese tipo de discursos suele encontrar una respuesta inmediata por parte de las instituciones, que recuerdan que la ciudadanía no depende del apellido ni del color de la piel, sino de la condición legal de cada persona y de los principios recogidos en la Constitución francesa.
Una polémica con repercusión política
Las declaraciones del expresidente llegan además en un momento especialmente delicado para la política española, con el reciente acuerdo de gobierno entre PP y Vox en Andalucía y con la inmigración ocupando un lugar destacado en la confrontación política.
Aunque Rajoy ya no ocupa responsabilidades institucionales, sus palabras han tenido una enorme repercusión por el peso político que sigue teniendo como expresidente del Gobierno y referente histórico del Partido Popular.
En Francia, el asunto ha dejado de ser una simple controversia futbolística. Se interpreta como un cuestionamiento de la identidad nacional de millones de ciudadanos franceses y ha provocado una respuesta institucional poco habitual hacia unas declaraciones realizadas por un antiguo jefe del Ejecutivo español.



