El mercado laboral español cerró el segundo trimestre de 2026 con uno de los mejores resultados de los últimos años. Según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el número de personas ocupadas aumentó en 486.100 entre abril y junio, situando el empleo por encima de los 22,7 millones de trabajadores, mientras que el desempleo descendió en 236.100 personas. Aunque las cifras corresponden al conjunto del país, su evolución marca el contexto económico con el que Andalucía afronta la segunda mitad del año, especialmente en sectores clave como el turismo, la hostelería, los servicios y la agricultura.
El segundo trimestre suele coincidir con el inicio de la campaña turística de verano, un periodo que tradicionalmente impulsa la contratación en las comunidades con mayor actividad turística. Andalucía, uno de los principales destinos nacionales e internacionales, se beneficia cada año de este incremento de la demanda, especialmente en las provincias costeras, donde hoteles, restaurantes, comercios y empresas de ocio intensifican la incorporación de personal para atender el aumento de visitantes.
Además del turismo, la comunidad mantiene un importante peso del sector agroalimentario, que continúa generando empleo en distintas campañas agrícolas, así como de actividades vinculadas al comercio, el transporte y los servicios personales. La diversificación progresiva del tejido productivo andaluz también ha favorecido el crecimiento de actividades relacionadas con la logística, la tecnología y la economía digital, contribuyendo a mejorar la capacidad de creación de empleo en distintos territorios.
Los datos publicados por el INE reflejan igualmente una reducción del paro a nivel nacional y una mejora de la estabilidad laboral, impulsada por el incremento de los contratos indefinidos registrado en los últimos ejercicios. Esta evolución continúa consolidando la transformación experimentada por el mercado de trabajo español tras la reforma laboral, aunque persisten desafíos relacionados con la productividad, la cualificación profesional y la adaptación a los cambios tecnológicos que afectan a numerosos sectores económicos.
De cara a los próximos meses, la evolución del empleo en Andalucía dependerá en gran medida del comportamiento del turismo durante la temporada alta, de la campaña agrícola de otoño y del contexto económico nacional e internacional. La capacidad para mantener el ritmo de creación de puestos de trabajo será uno de los principales indicadores para evaluar la fortaleza de la economía andaluza en el cierre de 2026, en un escenario marcado por la moderación de la inflación, la recuperación del consumo y el desarrollo de nuevas inversiones públicas y privadas.
La EPA del segundo trimestre confirma, en cualquier caso, una tendencia positiva para el conjunto del mercado laboral español y ofrece un contexto favorable para Andalucía, cuya economía mantiene una estrecha relación con algunos de los sectores que más contribuyeron al crecimiento del empleo durante la primera mitad del año. El comportamiento de estos indicadores será determinante para medir la evolución económica de la comunidad en los próximos trimestres.



