Más de 400 voluntarios y especialistas participan en el tradicional anillamiento de los polluelos nacidos este año en el mayor humedal de reproducción de flamencos de la península ibérica
La Reserva Natural de la Laguna de Fuente de Piedra, en la provincia de Málaga, ha vuelto a convertirse este verano en el escenario de una de las mayores operaciones de conservación de aves de Europa. Más de 400 voluntarios, junto a veterinarios, investigadores, agentes de Medio Ambiente, técnicos y personal especializado, han participado en el tradicional anillamiento de 600 pollos de flamenco común, una iniciativa científica que este año alcanza su 40 aniversario y que permitirá seguir la evolución de la especie durante toda su vida. La campaña llega, además, en un año especialmente favorable para la reproducción, con 15.500 polluelos censados, el tercer mejor registro histórico desde que comenzaron los seguimientos en 1984.
La operación se desarrolló durante la madrugada y quedó completada en apenas cuatro horas. Los equipos organizaron un amplio dispositivo para conducir cuidadosamente a las crías hasta un recinto temporal donde fueron identificadas, medidas, pesadas y anilladas antes de ser devueltas nuevamente a la colonia sin provocar alteraciones significativas en su comportamiento.
Cuarenta años estudiando los movimientos del flamenco
El programa de anillamiento comenzó en 1986 y se ha convertido en una referencia internacional para el estudio del flamenco común (Phoenicopterus roseus).
Con los 600 ejemplares marcados este verano, la cifra acumulada supera ya los 21.000 flamencos anillados, dentro de una población que ha visto nacer cerca de 270.000 polluelos desde que se inició el seguimiento científico de la colonia hace más de cuatro décadas. Gracias a las anillas de lectura a distancia, los investigadores pueden conocer los desplazamientos de estas aves sin necesidad de volver a capturarlas. Los datos recopilados han permitido documentar movimientos de ejemplares en 23 países, aportando información fundamental sobre sus rutas migratorias, áreas de alimentación y comportamiento reproductor.
Un año excepcional para la reproducción
La excelente campaña de cría registrada este año está directamente relacionada con las abundantes lluvias acumuladas durante el último año hidrológico.
Las precipitaciones permitieron que la laguna mantuviera un nivel de agua adecuado durante la primavera, generando las condiciones necesarias para la reproducción de una colonia que alcanzó 35.177 parejas reproductoras, otra de las cifras más elevadas registradas en este espacio natural. Después de varios años marcados por la sequía y por campañas muy limitadas o incluso suspendidas, la recuperación hídrica del humedal ha permitido que miles de flamencos regresen a uno de los principales enclaves de reproducción del Mediterráneo occidental.
Ciencia, conservación y participación ciudadana
En el anillamiento participaron profesionales de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente, de la Agencia de Medio Ambiente y Agua de Andalucía (AMAYA), investigadores, veterinarios, agentes de Medio Ambiente, miembros del Zoológico de Córdoba, Protección Civil, vecinos de Fuente de Piedra y cientos de voluntarios.
La consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente, Fina Martínez, destacó que esta actividad representa «una de las expresiones más representativas de la unión entre la ciencia, la conservación y la participación ciudadana», subrayando el papel que desempeñan los voluntarios en una iniciativa consolidada como referente internacional en el estudio y protección de esta especie.
Un humedal clave para la biodiversidad
La Laguna de Fuente de Piedra está considerada el humedal salino más importante de Andalucía y uno de los principales espacios de reproducción del flamenco común en Europa.
El enclave cuenta con protección como Reserva Natural, está incluido en la Red Natura 2000 y figura entre los humedales protegidos por el Convenio Ramsar, además de albergar otras especies de aves acuáticas de gran valor ecológico como la grulla común, la pagaza piconegra o diferentes limícolas y anátidas.
Mucho más que colocar una anilla
Aunque el gesto pueda parecer sencillo, el anillamiento constituye una de las herramientas científicas más valiosas para la conservación de las aves.
Cada código permite identificar individualmente a los ejemplares durante décadas, conocer dónde pasan el invierno, qué humedales utilizan para alimentarse, cuál es su esperanza de vida o cómo afectan el cambio climático y la disponibilidad de agua a sus poblaciones.
Los excelentes datos de reproducción registrados este año ofrecen un motivo para el optimismo después de varias campañas marcadas por la escasez de agua. Sin embargo, los especialistas recuerdan que la conservación de este ecosistema dependerá de mantener unas condiciones hídricas adecuadas y de continuar protegiendo uno de los espacios naturales más emblemáticos de Andalucía.



