Los ríos urbanos de Cádiz afrontan problemas relacionados con las inundaciones, la sequía y la contaminación del agua, según las conclusiones de los primeros talleres participativos del proyecto URRACA, impulsado por la Diputación Provincial. Tras una primera fase en la que han participado unas 50 personas, la institución celebrará cinco nuevos encuentros entre el 3 y el 17 de noviembre en Jimena de la Frontera, La Barca de la Florida, Ubrique, Villamartín y Alcalá de los Gazules para debatir soluciones de adaptación al cambio climático.
Los ríos urbanos de Cádiz, ante los riesgos de inundaciones, sequías y contaminación
La sequía, las inundaciones y el deterioro de la calidad del agua son las principales preocupaciones identificadas por los participantes en los primeros talleres del proyecto URRACA, una iniciativa de la Diputación de Cádiz destinada a mejorar la adaptación de los cauces urbanos al cambio climático.
Las sesiones, desarrolladas bajo el lema «Tu municipio, tu río, tu voz», han permitido elaborar un diagnóstico participativo de los riesgos climáticos que afectan a los tramos urbanos de cinco localidades de la provincia.
En esta primera fase han participado alrededor de medio centenar de personas, entre cargos municipales, empleados públicos, representantes de asociaciones ecologistas y vecinales, profesionales de la educación ambiental, miembros del ámbito cooperativo y ciudadanos interesados.
Sus aportaciones han servido para identificar los principales peligros, las zonas expuestas y los colectivos que podrían sufrir mayores consecuencias ante fenómenos como lluvias intensas o periodos prolongados de escasez de agua.
El diagnóstico será analizado en una segunda ronda de talleres, que se celebrará durante noviembre y estará centrada en proponer medidas concretas para afrontar los problemas detectados.
Las construcciones en zonas inundables agravan la vulnerabilidad
Una de las principales conclusiones del proceso participativo es que, a juicio de los asistentes, buena parte de los riesgos que afectan a los ríos urbanos no responde exclusivamente a fenómenos naturales.
En los cinco municipios se han identificado problemas relacionados con la ocupación de terrenos inundables por viviendas y equipamientos, la transformación artificial de los cauces y las deficiencias de determinadas infraestructuras de saneamiento.
Los participantes han señalado que algunos tramos fluviales han sido encauzados o rellenados, perdiendo parte de su capacidad natural para absorber y regular las crecidas.
También han advertido de problemas en redes de saneamiento y estaciones depuradoras durante episodios de precipitaciones intensas.
Según las conclusiones recogidas en los talleres, el cambio climático no constituye necesariamente el origen de estas situaciones, pero puede intensificar sus consecuencias.
Los asistentes han aportado, además, ejemplos de actuaciones de defensa frente a inundaciones que, aunque protegieron determinados espacios, trasladaron el riesgo hacia otras zonas.
Estas observaciones forman parte del diagnóstico participativo y deberán analizarse durante la siguiente fase del proyecto.
La sequía y las inundaciones, dos problemas relacionados
Las inundaciones registradas durante los temporales del pasado invierno ocuparon una parte importante de los debates celebrados en los municipios participantes.
Sin embargo, las personas asistentes también identificaron la sequía como uno de los principales problemas que afrontan los sistemas fluviales.
Durante las sesiones se describieron ríos que alternan periodos de escasez de agua con episodios de crecidas, una situación que, según los participantes, evidencia dificultades para mantener su capacidad natural de regulación.
Ambos fenómenos fueron considerados «dos caras de la misma moneda», al afectar a unos cauces sometidos a distintas presiones ambientales y territoriales.
Junto a los daños en viviendas, infraestructuras y equipamientos, los participantes señalaron el deterioro de la calidad del agua y los problemas de saneamiento como debilidades compartidas.
Estas cuestiones serán objeto de debate en los próximos encuentros, con el propósito de formular propuestas que contribuyan a la adaptación de los ríos urbanos.
Las personas mayores, los escolares y los agricultores, entre los colectivos más vulnerables
Los talleres también han permitido identificar una dimensión social de los riesgos asociados a los cauces fluviales.
Entre los colectivos que generan mayor preocupación se encuentran las personas mayores que residen cerca de los ríos, el alumnado de centros educativos situados en espacios expuestos a inundaciones y las familias que habitan viviendas sociales construidas en zonas inundables.
Asimismo, los participantes han señalado las consecuencias que estos episodios pueden ocasionar a agricultores, especialmente por la pérdida de cosechas y maquinaria.
El diagnóstico elaborado por el equipo del proyecto contempla tanto las zonas físicamente expuestas como las circunstancias de las personas que podrían verse afectadas.
La segunda fase participativa permitirá profundizar en estas preocupaciones y recoger propuestas para reducir la vulnerabilidad de las áreas identificadas.
Recuperar los ecosistemas fluviales y mejorar la coordinación administrativa
Más allá de los riesgos, los encuentros han puesto de manifiesto el vínculo de numerosos vecinos con los ríos de sus municipios.
Los participantes han recordado épocas en las que estos espacios constituían lugares de baño, trabajo y convivencia, y han mostrado disposición a colaborar en su recuperación.
En varias sesiones se ha expresado el rechazo a determinadas intervenciones de limpieza agresiva de los cauces, frente a las que se ha defendido la conservación y recuperación de los ecosistemas fluviales.
También se ha identificado una pérdida de relación de las generaciones más jóvenes con estos espacios naturales.
Otra de las cuestiones planteadas ha sido la necesidad de mejorar la coordinación entre administraciones y adoptar una visión que abarque el conjunto de las cuencas hidrográficas.
Los asistentes han señalado que parte de los problemas que afectan a los tramos urbanos tienen su origen aguas arriba, por lo que consideran necesario abordar las actuaciones desde una perspectiva territorial más amplia.
Cinco talleres participativos del 3 al 17 de noviembre
La Diputación de Cádiz ha programado una segunda ronda de encuentros abiertos a la ciudadanía para analizar los resultados obtenidos y proponer actuaciones concretas.
Las sesiones se celebrarán entre las 17:00 y las 19:00 horas, con el siguiente calendario:
- Jimena de la Frontera, 3 de noviembre: Centro Cultural, plaza Frasquita Naranjo, 4.
- La Barca de la Florida, 5 de noviembre: Sala de Juntas del GDR, edificio CREA, primera planta.
- Ubrique, 10 de noviembre: Sala Multiusos de la Piscina Cubierta, avenida Diputación, 73.
- Villamartín, 12 de noviembre: Aula de la Biblioteca Municipal, calle Blas Infante, sin número.
- Alcalá de los Gazules, 17 de noviembre: Centro Cívico Los Pozos, calle Pozos, 54.
La participación es gratuita y está abierta a todas las personas interesadas. La inscripción puede realizarse mediante el formulario habilitado para los talleres.
Las propuestas recogidas durante estas sesiones servirán de base para elaborar planes de acción dirigidos a mejorar la adaptación de los cauces urbanos al cambio climático.
El proyecto URRACA cuenta con un presupuesto de unos 210.000 euros
URRACA, denominado oficialmente Urban Rivers Resilience to Climate Change Adaptation, es una iniciativa impulsada por la Diputación Provincial de Cádiz a través de la Agencia Provincial de la Energía.
El proyecto cuenta con la Sociedad Cooperativa Estudio Agua y Territorio como socio especializado y está financiado íntegramente con fondos europeos a través de Pathways2Resilience, en el marco de Horizonte Europa.
Su presupuesto ronda los 210.000 euros.
La segunda fase de talleres permitirá incorporar las propuestas ciudadanas a los trabajos de planificación, tomando como referencia los problemas identificados en los cinco municipios durante los encuentros iniciales.



