PSOE-A, Por Andalucía y Adelante Andalucía sostienen que el distanciamiento entre Moreno Bonilla y la extrema derecha es una estrategia temporal y advierten de que la futura legislatura estará marcada por sus acuerdos.
La constitución del nuevo Parlamento andaluz ha dejado una imagen llamativa: PP y Vox no cerraron un acuerdo para repartirse los puestos de la Mesa de la Cámara, permitiendo que los populares mantengan el control institucional mientras la formación de Santiago Abascal queda fuera de los cargos con capacidad de decisión.
Sin embargo, para las fuerzas de izquierda esa falta de entendimiento es solo aparente. PSOE-A, Por Andalucía y Adelante Andalucía consideran que el desacuerdo forma parte de una estrategia política y sostienen que ambas formaciones terminarán alcanzando un pacto para garantizar la gobernabilidad de Andalucía.
«Un teatro» antes del pacto
Desde el PSOE andaluz se ha insistido en que la escena vivida en la sesión constitutiva del Parlamento no cambia la realidad política surgida de las elecciones autonómicas.
Dirigentes socialistas consideran que la falta de acuerdo inicial responde a una puesta en escena y sostienen que PP y Vox acabarán entendiéndose porque la aritmética parlamentaria obliga a Juanma Moreno a buscar apoyos para mantenerse al frente de la Junta.
La izquierda recuerda que el Partido Popular perdió la mayoría absoluta en las elecciones del pasado mes de mayo y necesita alcanzar acuerdos parlamentarios para sacar adelante la investidura y las principales iniciativas legislativas.
Por Andalucía y Adelante alertan de un cogobierno de facto
Las formaciones situadas a la izquierda del PSOE también han elevado el tono de sus advertencias.
Desde Por Andalucía se asegura que ya existen movimientos encaminados a una futura colaboración entre ambas fuerzas y se teme que esa relación termine condicionando las principales políticas del próximo Gobierno andaluz.
Por su parte, Adelante Andalucía mantiene que la extrema derecha acabará influyendo en la agenda política de la comunidad aunque no entre formalmente en el Ejecutivo.
Para estas organizaciones, el debate no gira únicamente en torno al reparto de cargos, sino sobre el contenido de las políticas que podrían impulsarse durante la legislatura en materias como inmigración, igualdad, memoria democrática o servicios públicos.
La experiencia de otros territorios
Las advertencias de las fuerzas progresistas se apoyan en los acuerdos alcanzados entre PP y Vox en otras comunidades autónomas.
En los últimos meses ambas formaciones han cerrado pactos de gobernabilidad en diferentes territorios que incluyen medidas relacionadas con la desregulación administrativa, el endurecimiento de las políticas migratorias o una mayor presencia de la gestión privada en determinados servicios públicos.
Desde la izquierda andaluza se teme que ese mismo modelo pueda trasladarse a Andalucía si finalmente Moreno Bonilla necesita el respaldo parlamentario de Vox para garantizar la estabilidad de su Gobierno.
Los servicios públicos, en el centro de la confrontación
PSOE-A, Por Andalucía y Adelante Andalucía han anunciado que su estrategia de oposición estará centrada en la defensa de la sanidad pública, la educación, la dependencia y los derechos sociales.
Además, las fuerzas progresistas han reiterado su intención de impulsar distintas comisiones de investigación relacionadas con la gestión del Gobierno andaluz, entre ellas las vinculadas al funcionamiento del 112, los programas de cribado sanitario y diversos asuntos relacionados con la contratación pública.
Para estas formaciones, el nuevo escenario parlamentario ofrece la posibilidad de abordar cuestiones que, según denuncian, quedaron bloqueadas durante la anterior legislatura gracias a la mayoría absoluta del Partido Popular.
Una legislatura marcada por la negociación
Aunque PP y Vox no alcanzaron un acuerdo para la composición de la Mesa del Parlamento, la propia dirección de los populares ha reconocido que existieron conversaciones y ofrecimientos para facilitar la presencia de la formación de Santiago Abascal en el órgano de gobierno de la Cámara. Vox, por su parte, ha defendido que su prioridad son los acuerdos programáticos por encima del reparto institucional.
Ese contexto lleva a las izquierdas andaluzas a considerar que el entendimiento entre ambas fuerzas es solo cuestión de tiempo.
Desde una perspectiva progresista, el temor es que la futura legislatura quede condicionada por las exigencias de la extrema derecha y que ello tenga consecuencias sobre las políticas públicas y los derechos conquistados durante las últimas décadas.
Por ello, PSOE-A, Por Andalucía y Adelante Andalucía aseguran que ejercerán una oposición coordinada frente a cualquier pacto que, a su juicio, pueda abrir la puerta a recortes en los servicios públicos o a retrocesos en materia de igualdad y derechos sociales.



