Los últimos datos del Ministerio de Sanidad sitúan a la comunidad gobernada por Juanma Moreno como la que menos recursos destina por ciudadano a la sanidad pública, muy por debajo de la media nacional.
La sanidad pública andaluza vuelve a quedar en el centro del debate. A las largas listas de espera, las protestas de los profesionales y las denuncias por falta de personal se suma ahora un dato que resume buena parte de las críticas lanzadas durante los últimos años: Andalucía es la comunidad autónoma que menos dinero invierte por habitante en sanidad pública de toda España.
Según la última Estadística de Gasto Sanitario Público elaborada por el Ministerio de Sanidad, cada andaluz cuenta con una inversión de 1.658 euros anuales, una cifra que se sitúa 426 euros por debajo de la media nacional, establecida en 2.084 euros, y muy lejos de las comunidades que lideran el ranking, como el País Vasco o Asturias.
El dato ha reabierto el debate sobre el estado del Servicio Andaluz de Salud (SAS) y sobre las prioridades presupuestarias del Gobierno autonómico, en un momento en el que se multiplican las denuncias por el deterioro de la atención sanitaria.
La diferencia con otras comunidades sigue creciendo
Las cifras muestran una brecha importante entre territorios. Mientras el País Vasco alcanza los 2.332 euros por habitante y Asturias los 2.322, Andalucía permanece en el último puesto del listado nacional. La diferencia entre la comunidad que más invierte y la que menos supera los 670 euros por ciudadano.
Aunque el gasto sanitario público ha aumentado en términos absolutos en toda España, los datos reflejan que ese crecimiento no ha evitado que Andalucía continúe ocupando el último lugar cuando la inversión se analiza en función de la población.
Para expertos en políticas sanitarias, el gasto por habitante es uno de los indicadores más relevantes para evaluar la capacidad de un sistema público de salud, ya que condiciona aspectos como la contratación de personal, la renovación tecnológica, la reducción de listas de espera o el fortalecimiento de la Atención Primaria.

Listas de espera, dependencia y falta de profesionales
La publicación de estos datos coincide con una sucesión de informaciones que han alimentado el debate sobre la situación de la sanidad andaluza.
En los últimos días se han conocido la dimisión del jefe de Ginecología del Hospital Regional de Málaga denunciando falta de recursos, las movilizaciones de trabajadores sanitarios y las cifras de dependencia que reflejan que más de 2.200 personas fallecieron en los primeros cinco meses del año esperando una prestación reconocida por ley.
Para sindicatos y plataformas ciudadanas, todos estos episodios forman parte de un mismo problema estructural: una inversión insuficiente para responder a las necesidades reales de una comunidad que supera los ocho millones y medio de habitantes.
Los colectivos en defensa de la sanidad pública sostienen que la falta de recursos termina traduciéndose en consultas saturadas, demoras en pruebas diagnósticas, dificultades para cubrir plazas médicas y una creciente presión sobre los profesionales.
El debate sobre la gestión del Gobierno andaluz
La oposición de izquierdas lleva años denunciando que el Ejecutivo de Juanma Moreno está impulsando un modelo que debilita progresivamente la sanidad pública mientras aumenta el peso del sector privado.
Las críticas se apoyan en el crecimiento del número de andaluces que recurren a seguros médicos privados y en el incremento de los conciertos sanitarios, una tendencia que distintas organizaciones sociales consideran incompatible con el fortalecimiento del sistema público.
Desde el Gobierno andaluz, por el contrario, se defiende que los presupuestos sanitarios han alcanzado cifras históricas y que la inversión global nunca había sido tan elevada. La Junta sostiene que el gasto sanitario ha crecido de forma continuada durante la legislatura y destaca el aumento del presupuesto destinado al SAS.
Sin embargo, los datos oficiales del Ministerio de Sanidad muestran que, al dividir esa inversión entre la población, Andalucía sigue siendo la comunidad con menor gasto sanitario por habitante del país.
La sanidad, uno de los grandes debates de Andalucía
La situación del sistema sanitario se ha convertido en uno de los principales asuntos de la política andaluza. Las manifestaciones en defensa de la sanidad pública, las protestas de los profesionales y las denuncias de pacientes y plataformas ciudadanas se han repetido durante los últimos años en diferentes provincias.
Para las organizaciones sociales, la solución pasa por reforzar la financiación pública, incrementar las plantillas y reducir las listas de espera para evitar que la falta de recursos siga deteriorando la atención sanitaria.
Porque detrás de cada estadística hay una realidad cotidiana. Menos inversión por habitante significa menos capacidad para responder a una población cada vez más envejecida y con mayores necesidades asistenciales.
Y los últimos datos oficiales vuelven a situar a Andalucía en una posición que alimenta el debate político y social: la comunidad autónoma que menos dinero destina a la sanidad pública por cada uno de sus ciudadanos.



