La Diputación asegura haber alcanzado una cifra histórica de inversión durante los primeros ocho meses de 2026. Las actuaciones incluyen obras ya terminadas, proyectos en ejecución y nuevas intervenciones en una red de unos 2.500 kilómetros, a las que se sumarán 11,8 millones del Gobierno central para reparar los daños provocados por los temporales del pasado invierno.
Las carreteras secundarias rara vez reciben la misma atención que las grandes autovías, pero para muchos municipios de Córdoba son las vías que permiten llegar al trabajo, al centro de salud, al colegio o simplemente desplazarse hasta la localidad vecina.
La Diputación de Córdoba ha movilizado durante los primeros ocho meses de este año 25 millones de euros para conservar y mejorar la red provincial de carreteras, una cantidad que la institución califica de histórica.
El dinero engloba actuaciones que ya han terminado, otras que están actualmente en obras, proyectos pendientes de contratación y el contrato destinado al mantenimiento ordinario de las vías provinciales.
De Lucena a Carcabuey, actuaciones repartidas por la provincia
Una parte de las inversiones ya puede verse sobre el terreno. Las obras finalizadas suman aproximadamente 2,5 millones de euros y afectan a distintos puntos de la provincia.
Entre ellas se encuentra la mejora de la carretera que comunica Lucena con la ermita de la Virgen de Araceli, con una inversión de 750.000 euros.
También han concluido trabajos en la carretera entre Villa del Río y Cañete de las Torres, en la conexión entre Bujalance y Valenzuela, en la Ronda de Carcabuey y en la vía que comunica esta localidad con Zagrilla Alta.
A estas actuaciones se añaden las obras que continúan en ejecución y aquellas que se encuentran en diferentes fases administrativas.
Uno de los proyectos destacados afecta a la carretera que une Montilla y Montalbán, donde se pretende solucionar los problemas ocasionados por las crecidas del arroyo Salado.
2.500 kilómetros que necesitan mantenimiento
La red provincial alcanza aproximadamente 2.500 kilómetros de carreteras, una extensión que explica por qué una parte importante del presupuesto debe dedicarse simplemente a conservar lo que ya existe.
No todas las inversiones son grandes obras. Reparar el firme, mejorar la señalización, actuar sobre los márgenes o solucionar desperfectos antes de que se agraven también forman parte del mantenimiento cotidiano de una red utilizada cada día por miles de personas.
La Diputación incluye dentro de los 25 millones el contrato de conservación de carreteras provinciales, dotado con unos 12 millones de euros anuales.
La inversión tiene una importancia especial fuera de la capital. En muchos pueblos, disponer de buenas comunicaciones por carretera continúa siendo imprescindible ante una oferta de transporte público que no siempre permite cubrir las necesidades diarias de la población.
Otros 11,8 millones para reparar los daños de las borrascas
A los 25 millones movilizados por la Diputación se sumará otra cantidad importante procedente del Estado.
El Gobierno central aportará 11,8 millones de euros para desarrollar 79 actuaciones destinadas a reparar los desperfectos ocasionados por el tren de borrascas del pasado invierno.
Las lluvias dejaron daños en distintos puntos de la red, obligando a intervenir en firmes, taludes, drenajes y otros elementos de las carreteras.
Está previsto que esas actuaciones comiencen a ponerse en marcha durante los últimos meses del año.
La combinación de ambas inversiones permitirá, por tanto, actuar tanto sobre las necesidades habituales de conservación como sobre los daños extraordinarios provocados por los temporales.
Las carreteras también condicionan la vida de los pueblos
Más allá de las cifras, el estado de estas vías está directamente relacionado con la calidad de vida en los municipios más pequeños.
Una carretera deteriorada significa desplazamientos más largos e inseguros. También dificulta la actividad de agricultores, ganaderos y pequeñas empresas que necesitan mover mercancías diariamente.
Y existe otro elemento que no debería pasar inadvertido: las comunicaciones también influyen en la lucha contra la despoblación.
Pedir a la población que permanezca en los municipios rurales mientras disminuyen los servicios o las conexiones resulta difícilmente sostenible. Mantener buenas carreteras no soluciona por sí solo ese problema, pero constituye una parte imprescindible de cualquier política que pretenda garantizar oportunidades similares independientemente del lugar de residencia.
Los 25 millones anunciados representan una inversión considerable. El verdadero balance llegará cuando pueda comprobarse cuánto de ese dinero se ha ejecutado, qué carreteras han mejorado y si las actuaciones han resuelto los problemas que vecinos y ayuntamientos llevan tiempo señalando.
Porque una infraestructura pública no mejora cuando se anuncia una partida presupuestaria, sino cuando la inversión termina llegando al territorio y facilita la vida de quienes lo habitan.



