La ciudad instala 80 refugios artificiales para favorecer la biodiversidad urbana y convertir a estos mamíferos en aliados naturales contra las plagas de insectos.
Los murciélagos llevan siglos arrastrando una injusta fama ligada a mitos y supersticiones. Sin embargo, la ciencia los sitúa entre los grandes aliados de la biodiversidad y del equilibrio ambiental. Córdoba ha decidido aprovechar ese potencial con una iniciativa pionera que combina conservación, investigación y educación ambiental: la instalación de 80 refugios artificiales para murciélagos en distintos espacios verdes de la ciudad.
El proyecto está impulsado por la empresa municipal Sadeco, a través de su Servicio de Bienestar Animal, y cuenta con la colaboración de la Universidad de Córdoba, que aportará el respaldo científico necesario para el seguimiento de las poblaciones de quirópteros y el estudio de su evolución.
Un insecticida natural frente a los mosquitos
La principal función de estos animales es mucho más importante de lo que habitualmente se piensa. Los murciélagos insectívoros consumen cada noche cientos e incluso miles de insectos, entre ellos mosquitos y otras especies que suelen convertirse en una molestia durante los meses más cálidos.
Gracias a esa capacidad, se consideran uno de los sistemas de control biológico más eficaces que existen en la naturaleza. Su presencia ayuda a reducir la proliferación de insectos sin necesidad de recurrir a tratamientos químicos que pueden afectar a otros animales y al propio equilibrio de los ecosistemas.
La estrategia de Córdoba se alinea así con una tendencia cada vez más extendida en Europa: sustituir soluciones basadas en pesticidas por actuaciones apoyadas en los procesos naturales.
Parques y jardines convertidos en refugios para la fauna
Los nuevos refugios están siendo instalados en árboles de gran porte situados en diferentes puntos estratégicos de la ciudad. Entre los espacios elegidos se encuentran Vallellano, los Jardines de la Agricultura, el Centro de Conservación Zoo de Córdoba, el Jardín Botánico, el Centro de Educación Ambiental, el Parque Cruz Conde y la barriada de Alcolea.
La elección de estos lugares responde a criterios científicos relacionados con la conectividad ecológica y la disponibilidad de alimento y refugio para estas especies protegidas.
Además, los nidos artificiales se colocan mediante un sistema diseñado para evitar daños en los árboles, utilizando cintas y muelles en lugar de clavos o tornillos, y se sitúan a unos cuatro metros de altura para minimizar el riesgo de vandalismo o depredación.

Romper mitos y acercar la naturaleza a la ciudadanía
El proyecto no se limita a la conservación de la fauna. También incorpora una importante dimensión educativa.
La colaboración entre Sadeco y la Universidad de Córdoba incluye actividades divulgativas para explicar el papel que desempeñan los murciélagos en los ecosistemas urbanos y desmontar falsas creencias que durante décadas han perjudicado su conservación.
El profesor Alberto José Redondo, del Departamento de Zoología de la Universidad de Córdoba, ha destacado que estos animales actúan como un auténtico «insecticida natural», al tiempo que subraya la importancia de la educación ambiental para cambiar la percepción social sobre estas especies.
La iniciativa servirá además como apoyo a trabajos de investigación universitaria centrados en el seguimiento y protección de las poblaciones urbanas de murciélagos.
Ciudades más verdes y más sostenibles
Cada vez más expertos defienden que las ciudades del futuro no solo deben ampliar sus zonas verdes, sino convertirlas en auténticos corredores ecológicos donde convivan personas y fauna silvestre.
La creación de refugios para murciélagos forma parte de esa filosofía. Se trata de una medida sencilla, de bajo coste y con un impacto ambiental positivo, que contribuye a reforzar la biodiversidad, mejorar el equilibrio ecológico y reducir la necesidad de utilizar productos químicos contra las plagas.
En un contexto marcado por el cambio climático y el aumento de las temperaturas, iniciativas como la impulsada en Córdoba muestran que es posible encontrar soluciones innovadoras apoyándose en la propia naturaleza.
Porque, lejos de la imagen que el cine y las leyendas han construido durante décadas, los murciélagos pueden convertirse en uno de los mejores aliados de las ciudades: protegen la biodiversidad, ayudan a controlar los mosquitos y recuerdan que la convivencia con la fauna silvestre también forma parte de un modelo urbano más saludable y sostenible.



