La Junta advierte de que el nuevo modelo que se debate en Bruselas puede perjudicar al campo andaluz y pide mantener un fondo agrario específico para proteger al sector.
Andalucía reclama una voz única para evitar recortes en la futura PAC. El Gobierno andaluz ha pedido al Ejecutivo central una defensa firme de los intereses del campo en las negociaciones de la Política Agraria Común para el periodo 2028-2034.
El consejero de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural en funciones, Ramón Fernández-Pacheco, ha trasladado la preocupación de la Junta ante los cambios que se están debatiendo en la Unión Europea. Según ha defendido, Andalucía necesita una posición clara, rotunda y coordinada para proteger a un sector clave para la economía, el empleo rural y la cohesión territorial.
La preocupación se centra en el posible cambio de modelo de financiación. La Junta advierte de que la PAC podría perder su estructura actual y quedar integrada en un fondo único con mayor capacidad de decisión para cada Estado miembro. Para Andalucía, este planteamiento supone un riesgo importante, ya que la comunidad es la principal receptora de fondos agrarios europeos en España.
Una PAC con fondo agrario específico
El Gobierno andaluz defiende que la futura PAC mantenga un fondo propio para las políticas agrarias. También reclama que se conserve la estructura basada en dos pilares: ayudas directas y desarrollo rural. Esta fórmula ha permitido sostener explotaciones, fijar población en el medio rural y favorecer la modernización del campo.
La Junta considera que diluir la PAC en un fondo más amplio puede reducir la protección del sector agrario. Además, teme que cada Estado pueda decidir de forma particular cuánto destina a agricultura. Ese escenario, según el Ejecutivo autonómico, rompería el carácter común, agrario y europeo de una política que ha sido esencial para miles de productores.
Fernández-Pacheco también ha rechazado cualquier reducción presupuestaria. Ha recordado que Andalucía ya ha perdido más de 500 millones de euros desde 2023 en el reparto de fondos del Gobierno de España. Por eso, ha insistido en la necesidad de evitar nuevos recortes en el próximo marco financiero comunitario.
El campo andaluz pide estabilidad
El campo andaluz afronta una etapa marcada por la incertidumbre. La sequía, el encarecimiento de los costes, las exigencias ambientales y la competencia internacional han aumentado la presión sobre agricultores y ganaderos. En ese contexto, las ayudas europeas siguen siendo una herramienta básica para garantizar la viabilidad de muchas explotaciones.
La Junta defiende que la PAC debe avanzar hacia una agricultura más sostenible, pero también realista. Para ello, reclama flexibilidad regional y medidas adaptadas a las necesidades de cada territorio. Andalucía sostiene que las exigencias ambientales deben ir acompañadas de instrumentos que permitan responder ante crisis climáticas, económicas o geopolíticas.
El Ejecutivo autonómico también ha puesto en valor el papel de Andalucía en la producción ecológica. La comunidad cuenta con un 46% más de superficie ecológica certificada que hace una década. Además, este tipo de producción representa el 29% de la superficie agraria útil andaluza y concentra el 48% de toda la superficie ecológica nacional.
Una negociación clave para el medio rural
La futura PAC será decisiva para el medio rural andaluz. Sus fondos no solo afectan a agricultores y ganaderos. También influyen en cooperativas, industrias agroalimentarias, empleo local, relevo generacional y mantenimiento de la actividad en muchos municipios.
Andalucía reclama una posición fuerte porque considera que el campo no puede perder peso en la agenda europea. La comunidad quiere que España actúe con una sola voz y defienda un modelo que mantenga la financiación, la estabilidad y la capacidad de decisión de las regiones.
El debate europeo marcará el futuro del sector durante la próxima década. Por eso, la Junta insiste en que cualquier reforma debe proteger la rentabilidad de las explotaciones, asegurar la soberanía alimentaria y garantizar que la sostenibilidad no se convierta en una carga imposible para los productores.
La PAC sigue siendo una pieza esencial para Andalucía. De su diseño dependerán miles de explotaciones, buena parte del empleo rural y la capacidad del campo andaluz para competir en un contexto cada vez más exigente.
- Lee más sobre economía en Crónica de Andalucía



