Con solo 22 años, María González ha conseguido convertir su pasión por la música en su profesión. Natural de Santiponce (Sevilla), comenzó a cantar siendo una niña tímida y, tras su paso por La Voz a los 14 años, ha construido una trayectoria marcada por la perseverancia, el aprendizaje y la búsqueda de una identidad artística propia. Actualmente es la voz femenina de Junkale, una formación musical que está encontrando en Portugal nuevas oportunidades profesionales. Compagina los escenarios con su formación en Historia del Arte, consciente de las dificultades y la inestabilidad que acompañan a quienes deciden vivir de la música.
P. Si pudiéramos escucharte cantar de pequeña en Santiponce, ¿qué reconoceríamos de la María que hoy se sube al escenario?
R. La María de hoy sigue manteniendo la ilusión por cumplir sus sueños, que entonces era cantar y que ahora ya es cada vez más realidad. La pequeña María era tímida, le pedía a su familia que se diera la vuelta para cantar por vergüenza y ahora esa timidez se queda debajo del escenario, porque cuando se sube es toda intensidad. Con lo cual, podemos decir que nunca olvido a mi niña interior, es lo que me hace tener los pies en la tierra y seguir adelante en situaciones que no están del todo a mi favor.
P. Has aprendido a cantar principalmente por tu cuenta. ¿Cómo has conseguido encontrar tu propia voz sin quedarte en la imitación de los artistas que admirabas?
R. Nunca me he planteado parecerme a nadie, no tuve ningún cantante de referencia de pequeña porque escuchaba mucha música y muy variada, y esto se lo tengo que agradecer a mis padres, que siempre me la ponían sin parar. Hoy día sigue siendo así, escucho mucho últimamente a ABBA, Queen, Rosalía, Juan Luis Guerra y un largo etcétera, como ves muy variado. De ellos, de los grandes, me gusta coger sus canciones y simplemente hacerlas mías.
Por otro lado, como niña de los 2000, veía mucho Hannah Montana y creo que muchas niñas a las que les gustaba cantar la tuvimos a ella como referente. Tiene una voz muy singular y una personalidad muy fuerte y pienso personalmente que todas queríamos ser ella.

P. A los 14 años participaste en La Voz. ¿Qué entendiste entonces sobre la música como profesión y qué has descubierto después que un programa de televisión no te enseña?
R. De la música entendí que era un mundo de difícil acceso, porque en el programa no solo estaba yo, había muchos compañeros, niños de distintas edades y de toda España que como yo, luchaban por un huequito en ese mundo. De repente te das cuentas, aún siendo niña, que todos no vamos a llegar al final, pero no solo del programa, sino de nuestra carrera musical y esto tiene su reflejo hoy día; de aquellos niños, pocos hemos seguido cantando y muchos menos viviendo de la música. Yo me quedé en las batallas, la segunda fase del programa pero nunca cerré puertas con respecto a cantar y creo que eso me ha llevado a donde estoy, que aún no es mucho, pero que me permite como digo vivir de la música.
Tanto en el programa como en el mundo de la música te encuentras a personas que valen mucho la pena, sigo manteniendo el contacto con muchos de los que te encuentras por el camino y sobre todo me quedo con que de todos y cada uno de ellos aprendes algo nuevo. Nadie aparece en vano y ni nada pasa en vano.
«Nunca cerré puertas con respecto a cantar y creo que eso me ha llevado a donde estoy, que aún no es mucho, pero que me permite, como digo, vivir de la música».
P. Tu prima es un referente para ti. ¿Qué consejo suyo recuerdas cuando tienes dudas o debes tomar una decisión sobre tu carrera?
R. Mi prima se lleva dedicando mucho más tiempo que yo a la música y siempre me dice lo mismo, que cante con cabeza que no pierda buenas oportunidades y que hay que tener mucho ojo siendo tan jóvenes, porque desgraciadamente es un trabajo muy mal pagado por algunos que no lo valoran.
P. ¿Qué artista te ha enseñado más sobre cómo transmitir una emoción y en qué detalles de su forma de cantar te fijas?
R. Como decía en otra de las preguntas, escucho y sigo de cerca a muchos artistas muy variados. El gusto por ellos también ha ido evolucionando, pero ahora me centro mucho en la sensibilidad y la emoción, en transmitir y a la vez disfrutar cantando, porque al principio por la timidez casi que no podía disfrutar. Ahora me siento afortunada de poder hacerlo sin ningún problema. Pero dejando esto a un lado, me gusta encontrar esa sensibilidad de la que hablo en Adele o Rosalía, siempre me ha gustado la manera de sentir de Pablo Alborán o Vanesa Martín y en cuanto a ese personaje que una se ha de montar o de crear cuando sube al escenario me fijo mucho en mi prima, siempre la recuerdo a ella diciéndome “hay que echarle cara”.
P. ¿Cómo llegaste a Junkale y qué has descubierto sobre ti como cantante al compartir escenario con el grupo?
R. A Junkale llegué por casualidades de la vida, estar en el momento adecuado con las personas adecuadas. Un día en una reunión de amigos, nos encontramos los cuatro, ninguno nos conocíamos entre nosotros, éramos amigos de amigos, menos Fernando (el guitarrista) y yo que sí que somos amigos de siempre, y fue él quien les dijo a los otros dos “mirad como canta, os va a flipar”. Yo con la vergüenza de siempre tardé en arrancar, pero canté, si no recuerdo mal La llorona de Chavela Vargas y pues se puede decir que ahí quedó la cosa. Ellos (los tres niños) comenzaron a crear el grupo, meter el repertorio y cuando lo tuvieron todo listo se dieron cuenta de que les hacía falta una voz femenina y para ello se acordaron de mí, en ese día que canté La llorona.
A partir de ahí se fue forjando lo que es de verdad Junkale, Carlos al piano, José a la batería, Fernando a la guitarra y yo con la voz y así hasta día de hoy, que en marzo del año que viene haremos 2 años.

P. ¿Qué canción sientes que muestra mejor lo que puedes hacer con tu voz y qué tiene tu interpretación de especialmente tuyo?
R. Dentro del repertorio que cantamos en Junkale me gustan mucho al cantarlas Hoy de Gloria Estefan, siendo que me luce mucho y A quién le importa de Alaska, porque la he hecho muy mía y me representa mucho. Fuera del repertorio del grupo, disfruto mucho cantando canciones de Rosalía o Miguel Poveda, sobre todo lentas y sentidas, donde parece que se detiene el tiempo…esas son las que más disfruto.
P. Con 22 años ya vives de la música. ¿Cómo es una semana de trabajo tuya y qué parte de ese esfuerzo permanece invisible para el público?
R. Bueno, las semanas suelen ser muy dispares porque el volumen de trabajo varía mucho en función del mes. Aquí en Sevilla suele haber más trabajo en los meses de marzo, abril, mayo y luego ya septiembre, octubre y diciembre. En esos casos cabe organizarse muy bien, sobre todo porque lo compagino con estudios, con actividades en las que también participo, como la Hermandad del Rosario de mi pueblo, con lo cual hay que tenerlo todo bien calculado.
Por otro lado, está todo lo que no se ve, horas y horas de coche hasta llegar a nuestros bolos, horas de ensayo y de mirar nuevos temas para incluir en el repertorio, cuadrar con las agendas de los compañeros y sobre todo seguir teniendo vida personal, porque pasamos muchas horas fuera de casa, normalmente a deshora y cuesta coincidir ocn la familia en casa y con los amigos para hacer otros planes.
«Siempre hay que tener un plan B, ya que, como siempre digo, estamos en un mundo muy inestable».
P. Has estudiado Historia del Arte y vas a continuar tu formación en gestión de museos como opción B. ¿Cómo conviven esa búsqueda de estabilidad y tu deseo de construir una carrera musical?
R. De momento es una convivencia sana, el Arte y la Música son grandes compañeros, muy ligados entre sí. Pero fuera de lo poético que pueda llegar a sonar, siempre hayq ue tener un plan B, ya que como siempre digo, estamos en un mundo muy inestable. La música va en camino ahora y tengo que encaminar mi futuro profesional como historiadora, por eso decidí continuar con él en este master que comenzaré en noviembre, que me es totalmente compatible porque es online en su mayoría. Ambos son dos mundos que me apasionan y ojalá en un futuro pueda seguir compaginándolos.
P. ¿En qué estás trabajando ahora, con Junkale o por tu cuenta, y qué paso concreto te gustaría dar en los próximos meses para acercarte a la artista que quieres ser?
R. Pues ahora trabajo exclusivamente con Junkale, ellos me dan una confianza que necesitaba y al grupo le están surgiendo muy buenas oportunidades, sobre todo en el país vecino, Portugal. Vamos mucho, casi cada dos semanas y allí somos muy bien recibidos y muy valorados que es lo que buscamos al final, que nos sea sostenible todo. Por lo que, todo paso que quiero dar ahora mismo sería con ellos, seguir mejorando juntos y que nos sigan pasando cosas preciosas y buenísimas como ahora están pasando



