Los hechos ocurrieron hace más de una década, pero ahora, por fin, la víctima encuentra justicia en forma de condena.
La Sección Tercera de la Audiencia de Jaén ha condenado a un ex policía local de Beas de Segura, en Jaén, a ocho años y tres meses de cárcel por un delito de agresión sexual contra persona especialmente vulnerable.
Al hombre, de 67 años, se le suman además cuatro meses y 15 días de cárcel por cada uno de los tres delitos de maltrato de violencia de género por los que también ha sido condenado, así como una indemnización de 15.000 euros por los daños morales causados.
Los hechos sentenciados se remontan a 2012 y 2013 cuando la denunciante, tras salir de un programa de desintoxicación empezó a realizar labores de voluntariado en Protección Civil de Beas de Segura. Fue así, tal y como relató la mujer en el juicio, cómo intimó con el acusado que por aquel entonces trabajaba como policía local en el municipio.
Durante el juicio, la mujer describió al tribunal las palizas y agresiones sexuales cometidas por el acusado cuando estaba de servicio, algunas de ellas, según relató, perpetradas en las dependencias de la Policía Local y hasta en el coche patrulla. Violaciones, palizas, insultos y vejaciones formaron parte de la declaración de esta mujer que en el momento de los hechos, tal y como sostuvo Fiscalía, presentaba «especial vulnerabilidad al tener trastorno límite de la personalidad, así como una adicción a las drogas y al alcohol».
Así, como hechos probados de la sentencia, se recoge que la mujer «padecía trastorno limite de la personalidad, una discapacidad física y psíquica del 56%, así como una adicción conocida por acusado a tales sustancias, situación de la víctima de la que el acusado abusó». También recoge como hechos probados que el acusado ha sido diagnosticado de esquizofrenia paranoide.
La mujer declaró en el juicio que al principio «todo fue muy bonito» y ella se enamoró del acusado, del que ni tan siquiera sabía que estaba casado y tenía hijos. Al poco tiempo comenzaron las agresiones sexuales, las humillaciones y las palizas, después de las cuales el acusado supuestamente le suministraba cocaína a pesar de conocía que ella se encontraba en rehabilitación.




