Un gol de John McGinn permitió a Escocia derrotar por 1-0 a Haití y conseguir su primera victoria mundialista desde 1990, un resultado que sitúa al conjunto británico al frente del Grupo C tras la primera jornada.
La selección dirigida por Steve Clarke llegaba al encuentro consciente de la importancia de sumar tres puntos antes de enfrentarse a Brasil y Marruecos en las próximas fechas. Esa necesidad se reflejó desde los primeros minutos, con una Escocia que buscó imponer intensidad y presencia física frente a un rival dispuesto a aprovechar cualquier espacio al contragolpe.
La primera gran ocasión fue para Scott McTominay, cuyo remate se estrelló contra el poste cuando apenas se habían disputado unos minutos. Aquella acción sirvió como aviso para un Haití que mostró valentía, pero también dificultades para contener las llegadas escocesas.
El único gol del encuentro llegó en el minuto 28. Che Adams obligó a intervenir a Johny Placide y, tras el rechazo del guardameta haitiano, John McGinn apareció para enviar el balón al fondo de la red con un remate que terminó desviado por un defensor. El tanto desató la celebración de los miles de aficionados escoceses desplazados a Estados Unidos.
Lejos de rendirse, Haití respondió con personalidad. El conjunto caribeño intentó aprovechar su velocidad por las bandas y generó varias acciones peligrosas antes del descanso. Ruben Providence dispuso de una oportunidad prometedora, pero la defensa escocesa reaccionó a tiempo para evitar el empate.
La segunda mitad mantuvo un guion similar. Escocia controló parte del juego, aunque sin conseguir la tranquilidad que habría supuesto un segundo gol. Haití fue creciendo con el paso de los minutos y terminó empujando en busca de la igualada.
Las mejores oportunidades llegaron en los instantes finales. Frantzdy Pierrot rozó el empate con un remate de cabeza que pasó cerca del poste y volvió a generar peligro en el tramo decisivo del encuentro. Sin embargo, la resistencia defensiva escocesa permitió conservar una ventaja mínima que terminó siendo suficiente.
El pitido final desató la celebración de una selección que llevaba más de tres décadas sin ganar un partido mundialista. Los tres puntos colocan a Escocia en una posición privilegiada dentro del grupo y refuerzan sus opciones de alcanzar por primera vez una ronda eliminatoria en una gran competición internacional.
Para Haití, la derrota deja sensaciones encontradas. El resultado fue adverso, pero el rendimiento mostrado permite mantener la esperanza de competir por la clasificación en las próximas jornadas. Su siguiente desafío será nada menos que Brasil, mientras Escocia buscará consolidar su liderato frente a Marruecos.



