El fuego no dejó heridos, pero destruyó centenares de infraviviendas donde residen trabajadores migrantes. Las causas se investigan y no se descarta que pudiera haber sido intencionado, mientras colectivos sociales vuelven a denunciar el abandono institucional.
Un incendio de grandes dimensiones ha arrasado un asentamiento de trabajadores migrantes situado en el Polígono San Jorge, en Palos de la Frontera (Huelva), dejando tras de sí alrededor de 300 chabolas calcinadas y decenas de personas que han perdido todas sus pertenencias. Aunque el balance no ha registrado víctimas ni heridos, el suceso vuelve a poner el foco sobre las condiciones de vida de miles de temporeros que cada campaña agrícola residen en asentamientos precarios en la provincia onubense.
El fuego comenzó en torno a las 22:30 horas del lunes, cuando el servicio de emergencias 112 Andalucía recibió numerosas llamadas alertando de las llamas. Desde el primer momento, quienes dieron el aviso señalaron que había numerosas chabolas afectadas, aunque no constaban personas heridas.
Amplio dispositivo de emergencia
Ante la magnitud del incendio, el 112 movilizó al Consorcio Provincial de Bomberos de Huelva, la Guardia Civil, la Policía Local, Protección Civil, efectivos del Plan Infoca y una unidad del 061, que acudió de forma preventiva. Finalmente, la Guardia Civil confirmó que no fue necesaria asistencia sanitaria, ya que todos los ocupantes consiguieron abandonar el asentamiento a tiempo.
Los bomberos lograron extinguir el incendio de madrugada, tras varias horas de trabajo para perimetrar la zona y evitar que las llamas alcanzaran las naves industriales próximas al asentamiento. A primera hora del martes todavía podían verse numerosos puntos humeantes entre los restos calcinados.

La hipótesis de un incendio intencionado
Las causas del incendio están siendo investigadas por las fuerzas de seguridad.
La alcaldesa de Palos de la Frontera, Milagros Romero, explicó que el fuego afectó a unas tres hectáreas y recordó que este tipo de incendios se repite prácticamente todos los años al finalizar las campañas agrícolas. La regidora apuntó además que existe la presunción de que el incendio pudiera haber sido intencionado, como ya ocurrió en episodios anteriores registrados en el mismo asentamiento.
No es la primera vez que este enclave sufre un siniestro de estas características. Durante 2025 ya se produjeron varios incendios que destruyeron decenas de infraviviendas, una circunstancia que ha incrementado la preocupación de las organizaciones sociales que trabajan con la población migrante.
Personas que lo han perdido todo
Aunque no hubo que lamentar daños personales, el incendio ha dejado a numerosos trabajadores sin alojamiento y sin las escasas pertenencias que conservaban.
El Ayuntamiento de Palos de la Frontera y Cruz Roja comenzaron desde primera hora a prestar asistencia a los afectados, mientras la Junta de Andalucía anunció que evaluará la situación una vez concluya el informe técnico sobre el incendio para estudiar posibles medidas de apoyo.

Las organizaciones sociales denuncian el abandono
El incendio ha reactivado las críticas de sindicatos y colectivos sociales, que consideran que estos sucesos son la consecuencia de un problema estructural aún sin resolver.
La diputada de Adelante Andalucía, Mari García, denunció el «abandono institucional» que sufren las personas que viven en estos asentamientos y reclamó una respuesta urgente para garantizar condiciones de vida dignas a quienes sostienen buena parte de las campañas agrícolas de la provincia.
En la misma línea, CCOO Huelva lamentó que este nuevo incendio vuelva a evidenciar la precariedad de los asentamientos y recordó que desde hace años reclama soluciones habitacionales estables para los trabajadores migrantes. El sindicato subrayó que estos incendios no son hechos aislados, sino la consecuencia de unas condiciones de vida marcadas por el hacinamiento, la falta de servicios básicos y la vulnerabilidad.
Un problema que se repite cada campaña
La provincia de Huelva concentra durante las campañas agrícolas a miles de trabajadores temporeros, muchos de ellos migrantes, que desempeñan labores esenciales en la recogida de frutos rojos y otros cultivos.
Sin embargo, organizaciones humanitarias y entidades sociales vienen alertando desde hace años de la existencia de asentamientos donde numerosas personas residen en chabolas construidas con materiales altamente inflamables y sin acceso adecuado a agua, electricidad o saneamiento.
El incendio de Palos de la Frontera vuelve a poner sobre la mesa un debate que se repite tras cada siniestro: la necesidad de avanzar hacia soluciones habitacionales dignas que eviten que cientos de personas continúen viviendo en condiciones de extrema precariedad mientras desarrollan un trabajo esencial para uno de los principales motores económicos de la provincia.



