Minera Los Frailes, filial de Grupo México, ha formalizado la adjudicación a Aqualia Industrial de la construcción de una planta de tratamiento de agua en Aznalcóllar (Sevilla), con una inversión de 60 millones de euros. La actuación marca el inicio de las infraestructuras necesarias para la futura explotación minera, cuya entrada en operación está prevista para 2029. La instalación tendrá un plazo de ejecución de 20 meses y permitirá reutilizar más del 80 % del agua empleada en la actividad.
Minera Los Frailes ha formalizado el contrato con Aqualia Industrial para construir la planta de tratamiento de agua de la futura mina de Aznalcóllar, en la provincia de Sevilla. La adjudicación supone una inversión de 60 millones de euros y constituye una de las primeras actuaciones materiales para desarrollar las infraestructuras necesarias antes del inicio de la explotación minera.
La compañía, filial de Grupo México y titular de los derechos mineros de Aznalcóllar, seleccionó a Aqualia Industrial hace dos años mediante un proceso competitivo. La empresa adjudicataria, división de Aqualia especializada en soluciones integrales de agua para proyectos industriales, será la encargada de ejecutar una instalación destinada a la gestión de los recursos hídricos de la futura operación.
El proyecto ha completado los trámites administrativos y operativos previos a la construcción, incluida la obtención de la Autorización Ambiental Unificada (AAU) y del correspondiente permiso municipal concedido por el Ayuntamiento de Aznalcóllar.
La planta de tratamiento de agua de Aznalcóllar tendrá un plazo de ejecución de 20 meses
La construcción de la nueva infraestructura tendrá una duración prevista de 20 meses. Durante su ejecución se dará prioridad a la utilización de equipos de fabricación local y a la participación de empresas subcontratistas andaluzas.
La planta desempeñará una función central en la gestión del agua de la explotación minera. Su diseño contempla un tratamiento fisicoquímico desarrollado en diferentes etapas, mediante procesos de neutralización y afino final, conocido técnicamente como polishing.
Este sistema permitirá adaptar el tratamiento a las características de las distintas corrientes de agua generadas durante la operación. El objetivo es favorecer su recuperación y posterior reutilización dentro del proceso productivo.
Las previsiones del proyecto establecen que más del 80 % del agua utilizada en la actividad minera podrá reutilizarse después de recibir el tratamiento correspondiente.
La infraestructura forma parte de las actuaciones ambientales previstas para abordar los problemas existentes en el entorno de la antigua explotación minera y establecer un sistema de gestión hídrica para la futura actividad.
Una primera fase inversora de 450 millones de euros
La construcción de la planta de agua se integra en el programa de inversiones previsto por Grupo México para poner en marcha la nueva explotación de Aznalcóllar.
La primera fase contempla una inversión de 450 millones de euros, de los cuales 350 millones corresponden a dos grandes contratos industriales: la planta de tratamiento de mineral y las labores subterráneas.
Minera Los Frailes se encuentra ultimando la adjudicación del contrato de ingeniería de la planta de tratamiento de mineral, considerada una de las principales actuaciones de esta primera etapa inversora.
Paralelamente, la compañía está desarrollando un programa de investigación geológica y geotécnica dotado con 5,5 millones de euros.
Estos trabajos tienen como finalidad ampliar el conocimiento de los recursos minerales del yacimiento y analizar las posibilidades de prolongar la vida útil del proyecto. También permitirán profundizar en las características geotécnicas del terreno, necesarias para planificar una explotación eficiente y segura.
La futura mina de Aznalcóllar prevé cerca de 2.000 empleos en 2029
El desarrollo de las infraestructuras tendrá consecuencias sobre la actividad laboral vinculada al proyecto durante los próximos años.
Minera Los Frailes prevé superar los 1.000 profesionales relacionados con las obras y actuaciones de construcción durante los próximos tres años. Una parte de estos puestos estará asociada a perfiles técnicos y trabajadores de alta cualificación.
La planificación empresarial sitúa en 2029 el inicio de la operación minera. Para entonces, las estimaciones contemplan la creación de cerca de 2.000 empleos relacionados con la explotación y la actividad económica derivada de ella.
De esa cifra, aproximadamente 1.200 corresponderían a empleos directos e indirectos, mientras que otros 800 serían inducidos por la actividad económica generada en la región.
La futura explotación se desarrollará mediante minería subterránea e incorporará soluciones tecnológicas orientadas a mejorar la seguridad de los trabajadores y la eficiencia operativa.
Entre los sistemas previstos figuran equipos no tripulados y mecanismos de transporte del mineral mediante cintas. Estas tecnologías permitirán reducir la exposición del personal a determinadas operaciones y mejorar el movimiento de los materiales dentro de las instalaciones.
Gestión ambiental y rehabilitación de los antiguos espacios mineros
Las medidas medioambientales representan otro de los principales capítulos de inversión del proyecto de Aznalcóllar.
Cerca del 20 % de la inversión total prevista se destinará a actuaciones relacionadas con la sostenibilidad ambiental, especialmente a la protección de los recursos hídricos, la conservación del entorno y la rehabilitación de los antiguos pasivos mineros.
Uno de los elementos contemplados en el diseño de la explotación es la ausencia de nuevas presas o balsas de lodos para almacenar los residuos mineros.
En su lugar, el proyecto prevé transformar los residuos procedentes del tratamiento del mineral en pasta cementada, que posteriormente se utilizará para rellenar los huecos generados por la actividad subterránea.
Este procedimiento está planteado para reducir la necesidad de instalaciones permanentes de almacenamiento de residuos en superficie.
De manera paralela a la reactivación minera, la compañía desarrolla un programa de recuperación ambiental de los espacios afectados por la actividad histórica.
Las intervenciones previstas incluyen actuaciones sobre las antiguas escombreras y los suelos alterados, mediante técnicas de restauración basadas en el diseño geomorfológico y el aprovechamiento de subproductos.
Estas soluciones incorporan criterios de economía circular dentro de los trabajos de rehabilitación.
El proyecto también contará con un sistema específico de seguimiento ambiental durante la fase operativa. Este mecanismo incluirá controles sobre el agua y el medio receptor para comprobar el cumplimiento de los estándares ambientales establecidos para la explotación.



