Los últimos sondeos apuntan a un desgaste inesperado de Moreno Bonilla, mientras Vox podría ganar fuerza y la izquierda confía en una movilización final que altere el tablero.
La campaña andaluza llega a su desenlace con un escenario mucho más abierto de lo que parecía hace apenas unas semanas. Aunque el Partido Popular de Juan Manuel Moreno Bonilla sigue siendo el claro favorito para ganar las elecciones del 17M, las últimas encuestas reflejan un dato que empieza a generar inquietud en el entorno popular: la mayoría absoluta ya no está garantizada.
El nuevo análisis electoral publicado por el periodista y analista Kiko Llaneras en EL PAÍS apunta a un “pinchazo” del PP respecto a las expectativas iniciales y dibuja un escenario donde Vox podría volver a convertirse en decisivo.

El PP gana… pero pierde fuerza
Según el modelo elaborado a partir de encuestas y simulaciones electorales, el PP obtendría en torno a 55 escaños, tres menos que en 2022, quedándose peligrosamente cerca del umbral de la mayoría absoluta.
Aunque Moreno Bonilla seguiría siendo con claridad la fuerza más votada, el dato relevante está en la probabilidad estadística:
el PP solo alcanzaría la mayoría absoluta en el 57% de las simulaciones realizadas.
Eso significa que existe casi un 43% de posibilidades de que los populares necesiten los votos de Vox para gobernar.


Vox resiste y podría volver a ser clave
La posibilidad de que Vox vuelva a convertirse en árbitro político es precisamente uno de los grandes factores que agitan estas elecciones.
El partido de Santiago Abascal podría situarse en torno a los 16 escaños, consolidando una posición suficiente para condicionar un eventual Gobierno del PP.
La formación ultra ha endurecido además su discurso durante los últimos días de campaña, especialmente en materia migratoria y social, dejando claro que no facilitará gratuitamente la investidura de Moreno Bonilla.
La izquierda busca una remontada final
En el bloque progresista, el PSOE de María Jesús Montero mantiene la segunda posición con alrededor de 27 diputados, aunque lejos todavía de disputar la victoria al PP.
Sin embargo, las fuerzas de izquierda confían en varios factores:
- una mayor movilización en las últimas horas,
- el desgaste del PP por la sanidad,
- y el miedo a la entrada de Vox en el Gobierno andaluz.
La estrategia socialista durante la recta final ha pasado precisamente por intentar activar al electorado progresista apelando al “voto útil” y a la defensa de los servicios públicos.
La sanidad, el gran problema que ha marcado la campaña
Uno de los elementos más repetidos en las encuestas y estudios demoscópicos es el peso creciente de la sanidad pública como principal preocupación ciudadana.
El deterioro de la atención primaria, las listas de espera y el escándalo relacionado con los cribados de cáncer de mama han golpeado políticamente al Gobierno andaluz en plena campaña.
Aun así, Moreno Bonilla mantiene una importante ventaja gracias a una imagen de moderación y estabilidad que continúa funcionando entre amplios sectores del electorado andaluz.
Una Andalucía cada vez más escorada a la derecha
Otro de los aspectos más relevantes que reflejan los análisis electorales es el profundo cambio político que ha vivido Andalucía en la última década.
Tradicionalmente considerada uno de los grandes bastiones de la izquierda en España, la comunidad presenta ahora un voto de derechas cercano al 60%, según los modelos analizados por Llaneras.
El cambio confirma una transformación sociopolítica de gran alcance que ha alterado por completo el mapa electoral andaluz.
Las provincias pueden decidir el resultado
Las encuestas también alertan de que pequeñas variaciones provinciales podrían cambiar el reparto final de escaños.
En provincias como:
- Jaén,
- Cádiz,
- o Almería,
unos pocos miles de votos podrían determinar si el PP conserva o pierde la mayoría absoluta.
Ese margen tan estrecho explica la tensión creciente en la recta final de campaña.

Moreno intenta evitar la foto con Vox
Consciente del desgaste que podría generar un pacto explícito con la ultraderecha, Moreno Bonilla ha tratado durante toda la campaña de reforzar un perfil autónomo y moderado.
El presidente andaluz incluso llegó a afirmar que “un Gobierno con Vox es imposible”, intentando movilizar al electorado centrista y evitar fugas hacia la abstención.
Sin embargo, las matemáticas electorales podrían terminar obligándole a negociar con la formación ultra si no alcanza los 55 diputados necesarios.
Una jornada que puede alterar el tablero político español
Más allá de Andalucía, el resultado del 17M será observado con lupa en toda España.
Las elecciones servirán para medir:
- la fortaleza real del PP,
- la capacidad de Vox para condicionar gobiernos,
- y el estado actual de la izquierda tras meses de desgaste político.
Porque Andalucía vuelve a actuar como laboratorio político nacional.
Y aunque Moreno Bonilla sigue siendo favorito, las últimas encuestas dejan claro algo que hace solo unas semanas parecía improbable:
la mayoría absoluta ya no está asegurada.



