Córdoba afrontará este verano una situación inédita para varias generaciones de cordobeses. Tres de sus emblemáticos cines de verano —Delicias, Fuenseca y Olimpia— permanecerán cerrados, culminando así una larga cadena de decisiones, controversias urbanísticas y enfrentamientos políticos que han desembocado en una de las mayores crisis culturales que recuerda la ciudad en torno a uno de sus símbolos más reconocibles.
La noticia ha generado una profunda preocupación entre vecinos, asociaciones culturales y amantes del cine, ya que estos espacios forman parte del patrimonio sentimental de Córdoba y representan una tradición única en España. La situación ha reabierto además el debate sobre el papel que deben desempeñar las administraciones públicas en la conservación de espacios culturales históricos cuando su viabilidad económica entra en riesgo.
El origen de la crisis: la muerte de Martín Cañuelo
Para entender lo ocurrido hay que remontarse a abril de 2023, cuando falleció Martín Cañuelo, considerado durante décadas el gran impulsor y defensor de los cines de verano cordobeses. Su desaparición abrió una etapa de incertidumbre sobre el futuro de los recintos que había gestionado durante más de cuarenta años.
Tras un primer año sin actividad, en 2024 los herederos alcanzaron un acuerdo con el empresario Antonio Amil para intentar garantizar la continuidad de los cines Delicias, Fuenseca y Olimpia. Sin embargo, la recuperación nunca llegó a consolidarse plenamente y los problemas comenzaron a multiplicarse pocos meses después.
Un proyecto de aparcamientos que encendió las alarmas
La polémica aumentó en abril de 2025 cuando Amil presentó un proyecto para construir más de 500 plazas de aparcamiento subterráneo bajo los tres recintos. El empresario defendía que la explotación cinematográfica por sí sola no permitía garantizar la sostenibilidad económica de los espacios y que era necesario incorporar nuevos usos para asegurar su supervivencia.
La propuesta encontró una fuerte oposición social y terminó siendo rechazada por la Gerencia Municipal de Urbanismo. Los informes técnicos concluyeron que la protección patrimonial de los cines y la normativa urbanística vigente impedían ejecutar ese proyecto.
Desde entonces, el futuro de los recintos quedó envuelto en una creciente incertidumbre.
El Ayuntamiento renunció a comprarlos
Uno de los aspectos más controvertidos de toda la operación se produjo cuando los propietarios ofrecieron al Ayuntamiento la posibilidad de ejercer el derecho de tanteo y retracto para adquirir los cines.
Según la documentación conocida posteriormente, en marzo de 2025 el Consistorio decidió no ejercer ese derecho cuando los espacios estaban valorados en 400.000 euros. Un año después volvió a renunciar a adquirirlos cuando finalmente fueron vendidos por 300.000 euros, una cantidad muy inferior a algunas valoraciones históricas manejadas sobre estos inmuebles.
La revelación provocó una fuerte controversia política y llevó a la oposición municipal a cuestionar la gestión del gobierno local encabezado por José María Bellido.
Desde los sectores críticos se argumenta que la ciudad perdió una oportunidad histórica para garantizar la conservación pública de unos espacios que forman parte de la identidad cultural cordobesa.
El fracaso de la última negociación
Durante las últimas semanas parecía existir una última posibilidad para salvar al menos parte de la temporada.
Los gestores del histórico Cine Coliseo mantuvieron conversaciones para alquilar los cines Delicias y Fuenseca y hacerse cargo de las proyecciones estivales. Sin embargo, las negociaciones terminaron rompiéndose por desacuerdos económicos y por las dificultades administrativas para obtener las correspondientes licencias de actividad.
El propietario de los recintos sostiene que la normativa acústica actualmente vigente impide obtener autorización para desarrollar actividad cinematográfica de manera regular. Además, asegura que los espacios nunca han contado con una licencia plenamente adaptada a la legislación actual.
Por su parte, los gestores del Coliseo reconocen que existían obstáculos administrativos, aunque también señalan que las condiciones económicas planteadas hacían inviable la operación.
Un patrimonio cultural en riesgo
La situación ha reabierto un debate más profundo sobre la protección del patrimonio cultural popular.
Los cines de verano cordobeses no son únicamente negocios privados. Durante décadas han formado parte de la vida cotidiana de miles de familias y constituyen una de las señas de identidad más reconocibles de la ciudad durante los meses estivales.
Su desaparición temporal llega además en un momento en el que muchas ciudades están apostando por reforzar sus espacios culturales de proximidad como elementos de cohesión social y dinamización urbana.
Desde una perspectiva progresista, el caso plantea interrogantes sobre el equilibrio entre rentabilidad económica y protección del patrimonio colectivo. La pregunta que sobrevuela el debate cordobés es si espacios con un valor histórico y social tan relevante pueden quedar exclusivamente a merced de la lógica del mercado o si las administraciones deberían implicarse más activamente en su conservación.
Solo el Coliseo mantendrá viva la tradición
Mientras Delicias, Fuenseca y Olimpia permanecerán cerrados, el histórico Cine Coliseo San Andrés sí abrirá sus puertas el próximo 25 de junio y será el único cine de verano privado operativo en Córdoba durante esta temporada. Además, el Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A) mantendrá su programación cinematográfica estival.
Aun así, para muchos cordobeses la ausencia de tres de los grandes referentes históricos del cine al aire libre supone una pérdida difícil de asumir.
Tres años después del fallecimiento de Martín Cañuelo, la ciudad contempla con preocupación cómo algunos de sus espacios culturales más emblemáticos permanecen cerrados, mientras continúa sin resolverse una pregunta que cada vez resuena con más fuerza: qué futuro le espera al patrimonio cinematográfico popular de Córdoba.



