Endesa drones balizas Fuente de Piedra es el proyecto piloto desarrollado por e-distribución en el entorno de la Laguna de Fuente de Piedra, donde se han instalado más de 1.000 balizas mediante drones en 3,3 kilómetros de tendido eléctrico para reducir el riesgo de colisión de aves.
Endesa drones balizas Fuente de Piedra para reducir colisiones de aves
Endesa ha probado en el entorno de la Laguna de Fuente de Piedra un sistema de instalación mediante drones de más de 1.000 balizas destinadas a reducir el riesgo de colisión de aves con líneas eléctricas de media tensión. El proyecto se ha desarrollado sobre 3,3 kilómetros de tendido entre Fuente de Piedra y Sierra de Yeguas, en la provincia de Málaga, con una inversión comunicada de unos 60.000 euros.
La actuación ha sido ejecutada por e-distribución, la filial de redes de Endesa, y se presenta como un piloto operativo en una zona de especial sensibilidad ambiental. El área elegida tiene relevancia por la presencia de aves migratorias y por el papel de la Laguna de Fuente de Piedra como enclave para el flamenco común y otras especies.
Las balizas instaladas son elementos reflectantes y luminiscentes que aumentan la visibilidad de los cables. Su función es facilitar que las aves detecten antes el tendido eléctrico y puedan modificar su trayectoria de vuelo, reduciendo así el riesgo de impacto contra la infraestructura.
El proyecto se sitúa en la intersección entre energía, tecnología y biodiversidad. La red eléctrica es una infraestructura esencial para el suministro, pero su convivencia con hábitats sensibles exige medidas de prevención y adaptación. En este caso, la intervención se dirige a una instalación existente, sin esperar a la sustitución completa de la línea.
Drones para instalar balizas sin interrumpir el suministro
La principal novedad operativa está en el uso de drones para instalar las balizas. Endesa señala que este sistema evita interrumpir el suministro eléctrico durante los trabajos y reduce la exposición de los trabajadores a tareas en altura o en proximidad a la infraestructura eléctrica.
Este uso de aeronaves no tripuladas amplía el campo de aplicación de los drones en el sector energético. Más allá de las labores de inspección, grabación o vigilancia, la experiencia de Fuente de Piedra muestra su utilización en tareas operativas sobre infraestructuras, con impacto directo en la forma de ejecutar trabajos de mantenimiento, seguridad y mejora ambiental.
La instalación de elementos sobre líneas eléctricas requiere planificación técnica, personal cualificado y condiciones de seguridad adecuadas. El uso de drones no elimina las exigencias normativas ni operativas propias de las actuaciones sobre infraestructuras críticas. Estas operaciones necesitan coordinación, cumplimiento de la normativa aérea y aplicación de medidas de prevención de riesgos.
El piloto permite valorar si la tecnología puede ofrecer mejoras en costes, tiempos de intervención, continuidad del suministro y seguridad laboral. La evaluación de estos factores será clave para determinar si el modelo aplicado en Fuente de Piedra puede trasladarse a otros tramos de red situados en zonas ambientalmente sensibles.
Una inversión de unos 60.000 euros en biodiversidad y tecnología
La inversión comunicada para esta actuación ronda los 60.000 euros. La cifra corresponde a un proyecto que combina la protección de avifauna con la incorporación de tecnología en la gestión de la red eléctrica de media tensión.
Desde la perspectiva medioambiental, la electrificación y la ampliación de redes deben convivir con medidas para reducir su impacto sobre fauna y hábitats. Las balizas de señalización forman parte de las soluciones dirigidas a hacer más visibles los tendidos y a disminuir los riesgos de colisión para las aves.
La Laguna de Fuente de Piedra es un enclave especialmente reconocido por su relación con el flamenco común y con otras especies vinculadas a los ciclos migratorios. Por ello, cualquier intervención orientada a reducir impactos sobre la avifauna tiene una lectura ambiental relevante, especialmente cuando se realiza en tramos próximos a zonas de tránsito o presencia habitual de aves.
El carácter piloto de la actuación obliga, no obstante, a diferenciar entre la instalación realizada y la evaluación de sus resultados. La experiencia ya permite comprobar la viabilidad técnica de instalar balizas con drones en un tramo concreto, pero su eficacia real deberá medirse a partir de la evolución de los accidentes de avifauna, los costes de intervención y la comparación con otros métodos de instalación.
Oportunidades para empresas tecnológicas y servicios especializados
El proyecto también tiene una lectura empresarial. La aplicación de drones a trabajos operativos sobre infraestructuras puede abrir oportunidades para fabricantes, operadores, empresas de software, mantenimiento y servicios especializados.
Para las pymes vinculadas a la tecnología, la energía, la ingeniería, la prevención de riesgos o la gestión ambiental, este tipo de actuaciones muestra un campo de actividad en evolución. Los drones están pasando de ser herramientas de observación a convertirse en equipos de trabajo en operaciones concretas, siempre bajo requisitos técnicos y de seguridad.
La posible extensión del modelo dependerá de los resultados del piloto, de su eficiencia frente a otros procedimientos y de la capacidad para cumplir las exigencias de operación en entornos sensibles. También será determinante conocer si la instalación con drones ofrece mejoras medibles en seguridad, reducción de tiempos, continuidad del suministro y costes.
El siguiente paso será comprobar si la experiencia de Fuente de Piedra se replica en otros tramos de la red y si la actuación contribuye de forma efectiva a reducir la colisión de aves con líneas eléctricas. Hasta entonces, el proyecto queda situado como un piloto tecnológico y ambiental sobre 3,3 kilómetros de tendido entre Fuente de Piedra y Sierra de Yeguas, con más de 1.000 balizas instaladas y una inversión aproximada de 60.000 euros.



