La Audiencia de Sevilla aplaza el juicio contra el antiguo candidato ultra mientras vuelve a crecer la dependencia del PP andaluz respecto a Vox
La figura política que abrió las puertas de la Junta de Andalucía a la derecha y la ultraderecha volverá al foco judicial dentro de menos de un año. Francisco Serrano, exlíder de Vox Andalucía y candidato de la formación ultra en las elecciones autonómicas de 2018, será finalmente juzgado en marzo de 2027 por presuntos delitos de estafa, fraude de subvenciones y falsedad documental.
La Audiencia Provincial de Sevilla ha fijado la nueva fecha para la vista oral después de varios retrasos procesales en una causa que se arrastra desde hace más de cinco años y que afecta directamente a uno de los personajes clave del vuelco político andaluz que permitió a Juan Manuel Moreno Bonilla llegar por primera vez a la Presidencia de la Junta.
Serrano fue el rostro visible de la irrupción de Vox en Andalucía en 2018. Los 12 escaños obtenidos por la extrema derecha resultaron imprescindibles para que PP y Ciudadanos pudieran desalojar al PSOE tras casi cuatro décadas de gobiernos socialistas.
El hombre que normalizó la entrada de Vox en Andalucía
La irrupción de Francisco Serrano supuso un punto de inflexión político en Andalucía y en toda España. El exmagistrado se convirtió en uno de los grandes referentes del discurso antifeminista y ultraconservador impulsado por Vox y ayudó a legitimar institucionalmente a la extrema derecha en el Parlamento andaluz.
Su liderazgo fue determinante para la firma del primer acuerdo político entre PP y Vox en Andalucía en enero de 2019, un pacto que terminó facilitando el Gobierno de Moreno Bonilla junto a Ciudadanos.
Aquella operación política convirtió a Andalucía en el primer gran laboratorio institucional de colaboración entre la derecha tradicional y la extrema derecha en España.
Sin embargo, la trayectoria política de Serrano comenzó a derrumbarse apenas un año después.
La investigación por fraude de subvenciones
La causa judicial gira en torno a una ayuda pública de aproximadamente 2,5 millones de euros vinculada a la empresa Bio Wood Niebla S.L., relacionada con un proyecto de pellets de biomasa.
La Fiscalía sostiene que parte de esos fondos públicos habrían sido utilizados para fines distintos a los previstos inicialmente en el proyecto subvencionado. Serrano siempre ha negado cualquier responsabilidad y asegura haber sido engañado por otros socios implicados en la operación.
El exdirigente ultra abandonó Vox y renunció a su escaño en el Parlamento andaluz en 2020, cuando la investigación judicial ya comenzaba a erosionar seriamente su figura pública.
Desde entonces, el antiguo líder de Vox ha mantenido una presencia mucho más discreta, centrada principalmente en su actividad como abogado y en discursos ideológicos ligados al antifeminismo y a posiciones ultraconservadoras.
Una sombra incómoda para Vox
Aunque Vox ha tratado de distanciarse políticamente de Serrano durante los últimos años, la figura del exjuez continúa muy ligada al origen institucional del partido en Andalucía.
De hecho, muchos dirigentes actuales de la formación intentan evitar referencias a una etapa marcada tanto por la radicalización ideológica como por los problemas judiciales que terminaron rodeando a algunos de sus principales referentes iniciales.
El retraso del juicio hasta 2027 implica además que la causa permanecerá abierta en pleno nuevo ciclo político andaluz, justo cuando Moreno Bonilla vuelve a depender parlamentariamente de Vox tras perder la mayoría absoluta en las últimas elecciones autonómicas.
La situación vuelve a evidenciar la compleja relación entre el PP andaluz y la ultraderecha, una alianza que comenzó precisamente con el pacto firmado tras las elecciones de 2018.
Del discurso “antigénero” a los tribunales
Francisco Serrano no fue un dirigente cualquiera dentro de Vox. Su perfil mediático y judicial lo convirtió durante años en uno de los principales referentes ideológicos de la formación de Santiago Abascal.
Antes de entrar en política, ya había protagonizado fuertes polémicas relacionadas con sus posiciones contra las leyes de violencia de género y por resoluciones judiciales muy cuestionadas.
Su discurso encontró en Vox una plataforma política perfecta durante el auge de la extrema derecha en España, especialmente en Andalucía, donde logró convertir el antifeminismo y el rechazo a determinadas políticas de igualdad en elementos centrales del debate político.
Sin embargo, aquella figura que fue presentada como símbolo de regeneración por la ultraderecha acabó sentándose en el banquillo por una causa relacionada precisamente con el uso de ayudas públicas.
Un juicio con fuerte carga política
La apertura del juicio no solo tendrá consecuencias judiciales. También reabre el debate sobre el papel que desempeñó Vox en la transformación política andaluza iniciada en 2018 y sobre las alianzas construidas desde entonces por el PP para mantenerse en el poder.
Porque más allá de las responsabilidades penales que finalmente determine la Justicia, el caso Serrano vuelve a recordar el origen político de una etapa donde la extrema derecha dejó de ser marginal para convertirse en actor decisivo dentro de las instituciones andaluzas.
Y esa fotografía política, siete años después, sigue proyectando una larga sombra sobre San Telmo.



