Alejandro Rojas-Marcos responde al obituario firmado por Antonio Rodríguez Almodóvar y defiende el legado político del primer alcalde democrático de Sevilla frente a las críticas sobre los pactos de la Transición
La figura de Luis Uruñuela, primer alcalde democrático de Sevilla tras la dictadura y uno de los principales referentes del andalucismo político, ha vuelto a situarse en el centro del debate público apenas unos días después de su fallecimiento. El motivo no ha sido únicamente el reconocimiento a su trayectoria institucional, sino la publicación de un artículo de Alejandro Rojas-Marcos en el que responde con dureza al obituario que días antes había firmado el escritor y ex primer teniente de alcalde Antonio Rodríguez Almodóvar.
En el texto, publicado este domingo, Rojas-Marcos sostiene que el obituario dedica más espacio a ajustar cuentas políticas del pasado que a recordar la figura de Uruñuela. El histórico dirigente andalucista considera que el artículo de Rodríguez Almodóvar ofrece una visión parcial de los acontecimientos que marcaron los primeros años de la democracia municipal y critica especialmente las referencias al Partido Andalucista y a los pactos que permitieron a Uruñuela acceder a la Alcaldía de Sevilla.
Defensa del legado andalucista
Rojas-Marcos rechaza la interpretación de que el andalucismo «vendiera su alma» durante las negociaciones políticas de finales de los años setenta y reivindica que aquellas alianzas respondieron a la necesidad de construir gobiernos estables en un momento decisivo para la consolidación democrática.
En su opinión, los acuerdos alcanzados entonces fueron legítimos y permitieron abrir una nueva etapa institucional en Andalucía y en Sevilla. El exdirigente andalucista sostiene además que determinadas interpretaciones históricas impulsadas desde el PSOE han contribuido durante décadas a minimizar el papel desempeñado por el Partido Andalucista en la conquista de la autonomía andaluza y en la política municipal sevillana.
La figura de Luis Uruñuela
El fallecimiento de Luis Uruñuela ha generado numerosas muestras de reconocimiento institucional y político. Alcalde de Sevilla entre 1979 y 1983, fue el primer regidor elegido democráticamente tras la dictadura y lideró un gobierno que impulsó importantes transformaciones urbanísticas y administrativas en la ciudad.
Su mandato quedó asociado a una etapa de consenso político y de construcción de las nuevas instituciones democráticas, así como al protagonismo que el andalucismo alcanzó durante los primeros años de la autonomía.
Una polémica que revive la Transición
La respuesta de Rojas-Marcos trasciende el ámbito personal y reabre viejas discrepancias sobre la interpretación política de la Transición en Andalucía.
En su artículo defiende la utilidad de los pactos transversales como herramienta para construir mayorías democráticas y reivindica el papel desempeñado por distintas fuerzas políticas durante aquellos años, frente a lo que considera una visión excesivamente centrada en el protagonismo del PSOE. Asimismo, cuestiona que se sitúe ideológicamente al andalucismo fuera del espacio progresista y recuerda la participación del Partido Andalucista en la lucha por la autonomía plena de Andalucía.
Un debate sobre la memoria política
La publicación del artículo ha reavivado el interés por una etapa clave de la historia política andaluza y por el papel que desempeñaron sus protagonistas en la consolidación de las instituciones democráticas.
Más allá de la controversia entre antiguos compañeros de corporación, el intercambio de artículos refleja cómo la figura de Luis Uruñuela continúa siendo un referente del municipalismo andaluz y cómo el legado del andalucismo sigue formando parte del debate sobre la memoria política de la comunidad autónoma. La discusión también evidencia que, más de cuatro décadas después de aquellas primeras elecciones municipales democráticas, las interpretaciones sobre aquel periodo siguen despertando posiciones muy diferentes entre quienes lo vivieron en primera persona.



