El presidente andaluz logra la investidura tras asumir un gobierno de coalición con la extrema derecha e incorporar al acuerdo medidas como la «prioridad nacional», rechazadas por él mismo durante la campaña
Juan Manuel Moreno Bonilla continuará al frente de la Junta de Andalucía, pero su tercer mandato arranca con un giro político de gran calado. El presidente del Partido Popular ha sido investido este jueves gracias a un acuerdo de gobierno con Vox que no solo garantiza la estabilidad parlamentaria durante los próximos cuatro años, sino que otorga por primera vez a la formación de extrema derecha presencia directa en el Ejecutivo andaluz.
El pacto supone un cambio respecto al discurso que el propio Moreno Bonilla había mantenido durante la campaña electoral, cuando defendía la llamada vía andaluza como un modelo basado en la moderación, el diálogo y la distancia con los planteamientos de Vox. Aquella estrategia le permitió proyectar una imagen de centralidad política. Sin embargo, la falta de mayoría absoluta le ha llevado finalmente a aceptar un acuerdo que incorpora algunas de las principales reivindicaciones de la formación de Santiago Abascal.
Vox entra en San Telmo por la puerta grande
La principal consecuencia del acuerdo es la entrada de Vox en el Gobierno andaluz. Manuel Gavira será vicepresidente de la Junta y asumirá la Consejería de Turismo, Desregulación, Justicia y Administración Local, un departamento con un amplio peso político e institucional.
El documento firmado por PP y Vox incluye alrededor de 150 medidas y garantiza la aprobación de los presupuestos durante toda la legislatura. A cambio de esa estabilidad, Moreno Bonilla ha aceptado incorporar propuestas que hasta hace pocas semanas rechazaba públicamente, entre ellas la denominada prioridad nacional, uno de los principales ejes ideológicos de Vox.
De «un Gobierno con Vox es imposible» a un Ejecutivo de coalición
La investidura deja una evidente contradicción política que la oposición no ha tardado en señalar. Durante la campaña, Moreno Bonilla insistió en que un gobierno con Vox era incompatible con su proyecto político y defendió que Andalucía debía evitar reproducir modelos de coalición con la extrema derecha. Tras las elecciones, la aritmética parlamentaria ha terminado imponiéndose a ese discurso.
El acuerdo no se limita a un apoyo externo para la investidura: Vox entra en el Consejo de Gobierno, obtiene una vicepresidencia y consigue incorporar al programa de gobierno varias de sus principales reivindicaciones, entre ellas medidas relacionadas con inmigración, memoria democrática, cooperación internacional y el principio de «prioridad nacional».
La oposición habla de «fraude» y del fin de la «vía andaluza»
Las críticas no se hicieron esperar. La secretaria general del PSOE andaluz, María Jesús Montero, acusó a Moreno Bonilla de ocultar el contenido del acuerdo hasta minutos antes de la segunda votación y calificó el pacto de fraude. Desde Por Andalucía, Antonio Maíllo afirmó que se acabó la vía andaluza, mientras Adelante Andalucía denunció que el PP ha normalizado la entrada de la extrema derecha en el Gobierno autonómico.
Los partidos de izquierdas sostienen que el cambio no es únicamente parlamentario, sino también político, al considerar que el PP ha asumido postulados que durante años presentó como incompatibles con su modelo de gobierno.
Un nuevo ciclo político en Andalucía
Con la investidura resuelta, Andalucía inicia una legislatura inédita. Vox participará directamente en las decisiones del Ejecutivo y dispondrá de capacidad para influir en políticas clave, mientras el PP defiende que el acuerdo responde al mandato de las urnas y garantiza la estabilidad institucional.
Más allá de la composición del nuevo Gobierno, el pacto marca un punto de inflexión en la trayectoria política de Moreno Bonilla. El dirigente que hizo de la moderación y la «vía andaluza» uno de sus principales activos afronta ahora una legislatura en coalición con Vox, un escenario que reconfigura el mapa político andaluz y que previsiblemente centrará buena parte del debate público en los próximos años.



