La selección centroeuropea se impuso por 3-1 en un partido más exigente de lo esperado. Jordania, en su estreno mundialista, dejó una imagen competitiva y llegó a poner en aprietos al conjunto dirigido por Ralf Rangnick.
Austria comenzó con victoria su regreso a la Copa del Mundo. El combinado entrenado por Ralf Rangnick derrotó por 3-1 a Jordania en la primera jornada del Grupo J, aunque el marcador final no reflejó por completo la resistencia ofrecida por una selección asiática que disputó con personalidad el primer encuentro mundialista de su historia.
El conjunto europeo asumió el protagonismo desde el inicio y trató de imponer el ritmo habitual que caracteriza a los equipos de Rangnick. La movilidad de Marcel Sabitzer, el trabajo de Konrad Laimer y la experiencia de David Alaba permitieron a Austria controlar la posesión durante buena parte de la primera mitad, mientras Jordania apostaba por un bloque compacto y por las rápidas transiciones lideradas por Mousa Al-Taamari.
La insistencia austríaca encontró recompensa en el minuto 21. Romano Schmid recibió espacio en la frontal del área y conectó un potente disparo que se coló lejos del alcance del guardameta Yazeed Abulaila. El tanto permitió a Austria asentarse sobre el terreno de juego y dominar territorialmente el encuentro, aunque sin conseguir una ventaja mayor antes del descanso.
Lejos de venirse abajo, Jordania regresó del vestuario con una actitud más ambiciosa. La presión adelantada de los asiáticos comenzó a generar problemas en la salida de balón europea y el empate llegó poco después del inicio de la segunda mitad. Ali Olwan aprovechó una acción ofensiva para firmar el 1-1 con un disparo ajustado que desató la euforia de la afición jordana y significó el primer gol de la historia de la selección en una Copa del Mundo.
El tanto modificó el guion previsto. Austria perdió fluidez y Jordania comenzó a creer en la posibilidad de protagonizar una de las sorpresas de la jornada. Ante las dificultades para encontrar espacios, Ralf Rangnick recurrió al banquillo y dio entrada a Marko Arnautovic, buscando una mayor presencia ofensiva y más profundidad en los últimos metros.
Los cambios terminaron por inclinar la balanza a favor del conjunto centroeuropeo. Austria aumentó la intensidad en los ataques y comenzó a acumular llegadas sobre la portería rival. La presión acabó dando resultado en el minuto 76, cuando una acción a balón parado provocó un desafortunado desvío de Yazan Al-Arab hacia su propia portería, devolviendo la ventaja a los europeos.
Con el marcador en contra, Jordania se lanzó al ataque en busca del empate y dejó espacios en defensa. Ya en el tiempo añadido, Austria aprovechó una nueva incursión ofensiva y un penalti transformado por Marko Arnautovic sentenció definitivamente el encuentro con el 3-1.
Entre los nombres propios del partido destacaron Romano Schmid, autor del primer gol y una de las principales amenazas ofensivas de Austria, y Marko Arnautovic, cuya entrada cambió el desarrollo del encuentro. En el lado jordano sobresalió Ali Olwan, protagonista de un momento histórico para el fútbol de su país con el primer tanto mundialista de la selección asiática.
Con esta victoria, Austria suma sus tres primeros puntos y alcanza a Argentina en lo más alto del Grupo J, dejando abierta una lucha que promete intensidad en las próximas jornadas. La selección de Rangnick se medirá ahora a la vigente campeona del mundo en un duelo que podría decidir el liderato del grupo, mientras que Jordania afrontará un compromiso trascendental frente a Argelia con la necesidad de puntuar para mantener vivas sus opciones de clasificación.
Más allá del resultado, el estreno dejó una conclusión evidente: Jordania ha llegado al Mundial para competir y Austria confirmó que posee argumentos suficientes para aspirar a los octavos de final.



