La Cámara aprueba una moción impulsada por el PP, con el apoyo de Vox, Junts, UPN y Coalición Canaria, para pedir al presidente del Gobierno que plantee una cuestión de confianza. La iniciativa no tiene efectos jurídicos vinculantes, ya que la Constitución reserva esa decisión exclusivamente al jefe del Ejecutivo.
El Congreso de los Diputados ha aprobado este jueves una moción en la que insta al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a someterse a una cuestión de confianza, un mecanismo previsto en el artículo 112 de la Constitución Española para que el jefe del Ejecutivo compruebe si mantiene el respaldo parlamentario suficiente para continuar gobernando. La iniciativa salió adelante gracias a los votos favorables de PP, Vox, Junts, UPN y Coalición Canaria, aunque no obliga legalmente a Sánchez a convocarla, ya que esa facultad corresponde únicamente al presidente del Gobierno.
¿Qué ha aprobado realmente el Congreso?
La votación responde a una moción del Partido Popular en la que se reclamaba que Pedro Sánchez valorase la conveniencia de plantear una cuestión de confianza y, además, se le exigían responsabilidades políticas por la situación de la legislatura.
Los apartados relativos a la cuestión de confianza y a la petición de dimisión del presidente obtuvieron el respaldo de PP, Vox, Junts, UPN y, en uno de los puntos, también de Coalición Canaria, alcanzando entre 177 y 178 votos favorables frente a los 171 votos en contra.
No obstante, la aprobación de esta moción no tiene efectos jurídicos. Se trata de una resolución de carácter político que expresa la posición mayoritaria de la Cámara, pero no puede obligar al presidente del Gobierno a convocar una cuestión de confianza ni a dimitir.
Qué dice el artículo 112 de la Constitución
La figura de la cuestión de confianza está regulada en el artículo 112 de la Constitución Española, que establece que:
«El Presidente del Gobierno, previa deliberación del Consejo de Ministros, puede plantear ante el Congreso de los Diputados la cuestión de confianza sobre su programa o sobre una declaración de política general.»
La Constitución deja claro que solo el presidente del Gobierno puede tomar esa iniciativa, tras debatirla previamente en el Consejo de Ministros.
Además, la confianza se considera otorgada cuando obtiene mayoría simple, es decir, cuando los votos favorables superan a los votos en contra, sin necesidad de alcanzar la mayoría absoluta.
¿Qué ocurriría si Sánchez la planteara y la perdiera?
En ese supuesto, el Gobierno estaría obligado a presentar su dimisión ante el Rey, tal y como recoge el artículo 114 de la Constitución.
A partir de ese momento se abriría un nuevo procedimiento de investidura para intentar formar un nuevo Gobierno. Si ningún candidato lograra reunir los apoyos necesarios dentro de los plazos constitucionales, España acabaría celebrando elecciones generales anticipadas.
Una herramienta utilizada en muy pocas ocasiones
La cuestión de confianza es uno de los mecanismos menos utilizados de la democracia española.
Desde la aprobación de la Constitución de 1978, solo dos presidentes del Gobierno la han planteado:
- Adolfo Suárez, en 1980.
- Felipe González, en 1990.
En ambos casos consiguieron superar la votación y reforzaron su posición parlamentaria.
Diferencias con la moción de censura
Aunque ambos mecanismos están regulados en el mismo título de la Constitución, la cuestión de confianza y la moción de censura responden a lógicas completamente distintas.
La cuestión de confianza parte del propio presidente del Gobierno, que solicita el respaldo del Congreso para continuar gobernando.
La moción de censura, en cambio, es una iniciativa de los grupos parlamentarios para sustituir al Ejecutivo y requiere mayoría absoluta además de presentar un candidato alternativo a la Presidencia del Gobierno.
La legislatura vuelve a evidenciar su fragilidad parlamentaria
La votación celebrada en el Congreso refleja las dificultades del Ejecutivo para mantener una mayoría estable.
El apoyo de Junts a la moción del PP ha vuelto a poner de manifiesto la complejidad de los equilibrios parlamentarios. Aunque la formación catalana insiste en que actúa con criterios propios y no forma parte de un bloque con PP y Vox, su respaldo permitió que prosperara una iniciativa políticamente muy significativa para la oposición.
Desde el Gobierno recuerdan que la competencia para convocar una cuestión de confianza sigue siendo exclusiva del presidente y que ninguna resolución del Congreso puede sustituir esa prerrogativa constitucional.
Un debate político con importantes efectos simbólicos
Aunque la votación no cambia por sí sola la situación institucional, sí incrementa la presión política sobre el Ejecutivo en un momento de elevada tensión parlamentaria.
La aprobación de la moción permite a la oposición sostener que existe una mayoría en la Cámara que reclama a Pedro Sánchez que compruebe si mantiene la confianza del Congreso. Sin embargo, desde el punto de vista jurídico, el presidente conserva íntegramente la capacidad de decidir si plantea o no esa cuestión de confianza, tal y como establece expresamente la Constitución.



