La lucha contra el alzhéimer acaba de sumar un nuevo avance que podría marcar el futuro de la investigación contra una de las enfermedades neurodegenerativas más devastadoras del mundo. Un equipo internacional liderado por científicos del Instituto de Neurociencias de la Universidad Miguel Hernández (UMH) y el CSIC ha identificado una molécula experimental capaz de “reprogramar” las células inmunitarias del cerebro para que recuperen parte de su función protectora frente al avance de la enfermedad.
El descubrimiento, publicado en la prestigiosa revista científica Cell Death and Disease, ha despertado el interés de la comunidad investigadora porque plantea una estrategia diferente a la de los tratamientos actuales: en lugar de actuar directamente sobre las placas asociadas al alzhéimer, busca restaurar la capacidad natural de defensa del propio cerebro.
Una molécula que reactiva las defensas cerebrales
La investigación ha sido dirigida por el científico José Vicente Sánchez Mut, del Instituto de Neurociencias UMH-CSIC, junto al investigador Johannes Gräff, de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza).
Los investigadores han desarrollado una molécula denominada OLE, derivada del gen PM20D1, que actúa sobre la microglía, un conjunto de células inmunitarias que funcionan como el sistema de limpieza y protección del cerebro.
En condiciones normales, la microglía detecta y elimina sustancias tóxicas, entre ellas las placas de beta-amiloide, consideradas uno de los principales marcadores biológicos de la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, a medida que avanza la patología, estas células pierden eficacia y dejan de desempeñar correctamente su función protectora.
Según los autores del estudio, la molécula OLE consigue revertir parcialmente ese deterioro funcional y devolver a la microglía parte de su capacidad defensiva.
Cómo actúa la molécula
Los científicos observaron que, tras el tratamiento, las células inmunitarias del cerebro recuperaban la capacidad de desplazarse hacia las placas de beta-amiloide y rodearlas.
Esta reacción genera una especie de barrera protectora alrededor de los depósitos tóxicos, limitando su contacto con las neuronas y reduciendo el daño cerebral asociado a la enfermedad.
Uno de los aspectos más relevantes del hallazgo es que demuestra que el deterioro de la microglía podría no ser irreversible, como se pensaba hasta ahora. Los investigadores sostienen que estas células pueden recuperar parte de su función si reciben los estímulos adecuados.
Resultados prometedores en animales
Para comprobar la eficacia del compuesto, el equipo desarrolló distintos experimentos en modelos animales.
En una primera fase utilizaron gusanos modificados genéticamente para producir acumulaciones de beta-amiloide similares a las observadas en pacientes con alzhéimer. Los organismos tratados con OLE mostraron una menor acumulación de sustancias tóxicas y una mejora de la movilidad.
Posteriormente, los investigadores administraron la molécula durante tres meses a ratones con síntomas equivalentes a los observados en la enfermedad de Alzheimer.
Los resultados fueron especialmente llamativos: los animales tratados presentaron una reducción de las placas de beta-amiloide y mejoraron significativamente en pruebas de memoria y aprendizaje respecto a los grupos que no recibieron el tratamiento.
Además, los análisis celulares confirmaron que la microglía era el tipo celular que más respondía al tratamiento, recuperando comportamientos asociados a un estado protector y beneficioso para el tejido cerebral.
Una nueva vía frente a una enfermedad sin cura
El alzhéimer afecta actualmente a más de 55 millones de personas en todo el mundo y sigue siendo una enfermedad sin cura definitiva.
Durante los últimos años han aparecido nuevos tratamientos capaces de ralentizar parcialmente el deterioro cognitivo, como los anticuerpos monoclonales dirigidos contra las placas amiloides. Sin embargo, su eficacia sigue siendo limitada y presentan efectos secundarios importantes en determinados pacientes.
Por ello, la comunidad científica busca estrategias complementarias que permitan actuar sobre otros mecanismos implicados en la enfermedad, como la inflamación cerebral, la neurodegeneración o el funcionamiento del sistema inmunitario del cerebro.
El trabajo desarrollado por los investigadores españoles y suizos encaja precisamente dentro de esta nueva línea de investigación.
Todavía lejos de convertirse en un medicamento
Los propios autores del estudio insisten en que el hallazgo se encuentra todavía en una fase experimental muy temprana.
Aunque los resultados obtenidos en modelos animales son prometedores, aún serán necesarios años de investigación antes de comprobar si la molécula puede ser segura y eficaz en seres humanos.
Aun así, el potencial del descubrimiento ha llevado a los investigadores a registrar ya dos patentes europeas relacionadas con esta tecnología, una de ellas propiedad del CSIC.
Un motivo para la esperanza
El avance no supone una cura inmediata para el alzhéimer, pero sí aporta una nueva perspectiva en un campo donde cada descubrimiento es recibido con enorme expectación.
La posibilidad de restaurar las defensas naturales del cerebro y recuperar funciones perdidas de la microglía abre una vía terapéutica inédita que podría complementar los tratamientos actuales y mejorar la calidad de vida de millones de personas afectadas por esta enfermedad.
Los investigadores son prudentes, pero también optimistas: por primera vez, una molécula experimental ha demostrado que las propias defensas del cerebro pueden ser reactivadas para combatir uno de los mayores desafíos médicos del siglo XXI.



