Más de la mitad de quienes conocen la medida impulsada por la extrema derecha se muestran en contra de priorizar a españoles de origen en ayudas y servicios públicos
Uno de los principales pilares ideológicos que Vox ha conseguido introducir en distintos pactos autonómicos con el Partido Popular no cuenta, sin embargo, con el respaldo mayoritario de la ciudadanía. El último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) refleja que más de la mitad de los españoles que conocen la llamada “prioridad nacional” rechazan esta propuesta impulsada por la extrema derecha.
La medida, convertida en una de las grandes exigencias de Vox para facilitar acuerdos de gobierno con el PP en comunidades como Aragón, Extremadura o la Comunitat Valenciana, plantea que los españoles de origen tengan preferencia en el acceso a determinadas ayudas sociales, servicios públicos o políticas de vivienda.
Sin embargo, los datos del CIS muestran una realidad mucho más compleja de la que intenta proyectar el partido de Santiago Abascal.
El rechazo supera al apoyo
Según el sondeo, el 76,9% de los encuestados afirma conocer esta propuesta defendida por Vox. Entre quienes han oído hablar de ella, un 52,2% se muestra en desacuerdo con la llamada prioridad nacional, frente a un 44,6% que sí la apoya.
Si se analiza el conjunto total de la muestra, los porcentajes siguen reflejando una mayoría de rechazo. Un 41,5% de los españoles se declara poco o nada de acuerdo con este principio, mientras que un 35,5% se posiciona a favor.
Estos datos cuestionan uno de los argumentos más repetidos por Vox durante los últimos meses, basado en presentar la prioridad nacional como una demanda ampliamente respaldada por la sociedad española.
El CIS, elaborado a partir de más de 4.000 entrevistas realizadas entre el 4 y el 18 de mayo, dibuja un escenario donde la propuesta genera una fuerte división social, pero con una inclinación mayoritaria hacia el rechazo.
La medida estrella de Vox en sus pactos con el PP
La llamada prioridad nacional se ha convertido en uno de los elementos centrales de las negociaciones entre Vox y el Partido Popular en distintas comunidades autónomas.
La propuesta plantea que los ciudadanos españoles tengan preferencia frente a inmigrantes en el acceso a determinadas ayudas públicas, políticas sociales o recursos financiados por las administraciones.
Durante los últimos meses, Vox ha logrado incorporar este concepto a varios acuerdos parlamentarios y presupuestarios firmados con el PP.
De hecho, en la Comunitat Valenciana, el síndic de Vox en Les Corts, José María Llanos, ha llegado a definir recientemente la prioridad nacional como “uno de los tres pilares” fundamentales del acuerdo alcanzado con los populares para sacar adelante los presupuestos autonómicos.
Desde Vox defienden que quienes sostienen el sistema mediante impuestos deben tener preferencia en el acceso a determinadas prestaciones públicas.
Sin embargo, las críticas contra esta propuesta han sido constantes desde organizaciones sociales, juristas y partidos progresistas, que consideran que introduce criterios discriminatorios incompatibles con principios básicos de igualdad y derechos sociales.
Dudas sobre su encaje constitucional
El propio CIS también preguntó a los ciudadanos sobre la posible compatibilidad de la prioridad nacional con la Constitución española.
Las respuestas vuelven a reflejar una sociedad dividida.
Un 35% de los encuestados considera que la medida sí sería compatible con la Constitución, mientras que un 31,7% cree que no lo sería. Además, existe un elevado porcentaje de ciudadanos que no tienen una opinión clara o desconocen suficientemente el asunto.
Cuando la pregunta se formula únicamente entre quienes conocen los pactos autonómicos entre PP y Vox, las diferencias siguen siendo muy ajustadas, lo que evidencia que tampoco existe un consenso claro sobre la legalidad o constitucionalidad de este planteamiento.
El avance del discurso ultra en las instituciones
Aunque los datos reflejan rechazo mayoritario, la encuesta también muestra otro fenómeno relevante: la normalización progresiva de determinados marcos ideológicos impulsados por la extrema derecha.
Que casi un 45% de quienes conocen la propuesta respalde la prioridad nacional evidencia hasta qué punto determinados discursos relacionados con inmigración, acceso a recursos públicos o identidad nacional han ganado presencia en el debate político español.
Durante los últimos años, Vox ha situado estas cuestiones en el centro de buena parte de su estrategia política, vinculando problemas como la vivienda, las ayudas sociales o la seguridad ciudadana con la inmigración.
Diversos analistas han advertido además del crecimiento de discursos cada vez más radicalizados dentro del entorno ideológico de la extrema derecha española, especialmente en cuestiones relacionadas con identidad nacional y políticas migratorias.
Vox mejora en intención de voto pese al rechazo a su medida estrella
La paradoja es que el rechazo a la prioridad nacional coincide con una recuperación electoral de Vox en el propio barómetro del CIS.
Según el estudio, la formación de Santiago Abascal sube hasta el 16,2% de estimación de voto, recuperando 1,5 puntos respecto al mes anterior después de varias encuestas consecutivas a la baja.
Mientras tanto, el PSOE continúa siendo la fuerza más votada con un 36,2%, seguido por el PP con un 24,9%.
Los datos muestran así una fotografía política compleja: aunque una mayoría rechaza uno de los principales planteamientos ideológicos de Vox, la formación ultra sigue consolidando una base electoral significativa y mantiene capacidad para condicionar gobiernos autonómicos y acuerdos parlamentarios.
Y precisamente ahí reside una de las grandes claves del actual panorama político español: la distancia creciente entre determinadas propuestas impulsadas desde la extrema derecha y el respaldo real que esas medidas encuentran cuando se someten al conjunto de la opinión pública.



