Meses escuchando que el dinero socialista terminaba entre cocaína, prostitutas y corruptos. Y cuando el juez pidió saber quién pagaba 242.000 euros de la defensa de Koldo apareció un nombre inesperado: la empresa editora de OKDiario
Hay que reconocer que la historia tiene un sentido del humor formidable.
Llevamos meses escuchando hablar de putas, cocaína, sobres, mordidas, Ferraz y dinero del PSOE.
Todo junto.
Como un pack.
En determinados platós y digitales ya solo faltaba explicar que Pedro Sánchez bajaba personalmente a Ferraz con un datáfono para cobrar las rayas.
Y entre los grandes sacerdotes de esa ceremonia estaba, cómo no, Eduardo Inda.
El hombre que lleva años viendo una trama socialista detrás de cada esquina.
Hasta que apareció una factura.
Bueno, dos.
242.000 euros.
Y resulta que quien figura abonándolos no es el PSOE.
Es Dos Mil Palabras S. L.
La empresa editora de OKDiario.
El periódico de Eduardo Inda.
Maravilloso.
¿Pero no lo pagaba todo el PSOE?
Resulta difícil resistirse.
Después de meses de ruido sobre quién pagaba los abogados de Koldo, el juez Santiago Pedraz pidió finalmente los papeles.
Y los papeles llegaron.
Primera factura:
150.000 euros más IVA.
Segunda:
50.000 euros más IVA.
Total:
242.000 euros.
Y el concepto tampoco requiere un máster en criptografía:
«Honorarios, aranceles y gastos por asesoramiento jurídico y procedimientos del señor D. Koldo García».
¿Quién las paga?
Dos Mil Palabras.
OKDiario.
El digital de Inda.
La abogada de Koldo presentó precisamente esa documentación ante la Audiencia Nacional para acreditar quién había abonado sus honorarios.
Y aquí empieza la parte divertida.
Porque durante meses hemos escuchado toda clase de insinuaciones sobre el dinero del PSOE.
Que si Ferraz.
Que si sobres.
Que si abogados.
Que si favores.
Que si putas.
Que si cocaína.
Que si todo terminaba saliendo, de una forma u otra, del mismo sitio.
Y cuando por fin llega una factura con nombre, apellidos, CIF, concepto y transferencia bancaria resulta que el pagador es el periódico que lleva años contándonos quiénes son los malos.
No me digan que España no es maravillosa.
Las putas, la cocaína y el socialismo
El caso Koldo ha proporcionado material suficiente para varias temporadas de una serie de sobremesa.
Las declaraciones de Víctor de Aldama incorporaron incluso el capítulo de las prostitutas: declaró ante el tribunal que Koldo le pidió que pagara «señoritas» para Ábalos.
Y a partir de ahí, barra libre.
El relato político hizo el resto.
En las redes de la derecha y la extrema derecha, el PSOE dejó de ser un partido político para convertirse poco menos que en una despedida de soltero permanente pagada por el contribuyente.
Putas.
Cocaína.
Mordidas.
Mariscadas.
Sobres.
Todo cabía.
Todo servía.
Y si faltaba alguna prueba, ya llegaría.
Lo importante era repetirlo.
La máquina del fango funciona así: primero manchas y después preguntas de qué estaba hecha la mancha.
Pero ahora tenemos algo precioso.
No un tuit.
No un rumor.
No «fuentes próximas».
No «según ha podido saber».
Dos transferencias bancarias.
Y apareció Inda
El primer pago fue de 181.500 euros, IVA incluido, el 27 de noviembre de 2025.
Qué casualidad.
Ese mismo día OKDiario publicó una entrevista exclusiva con Koldo García.
En ella, Koldo disparaba contra Pedro Sánchez y contaba que había escuchado al presidente hablar de que su suegro aportaba 100.000 euros para las primarias.
Entrevista exclusiva.
Koldo hablando.
OKDiario publicando.
Y ese mismo día, 181.500 euros de la editora de OKDiario al despacho de su abogada.
La segunda transferencia, de 60.500 euros, llegó el 23 de enero.
Total:
242.000.
OKDiario ha explicado después que existe un acuerdo comercial relacionado con los derechos para un libro y una docuserie sobre Koldo.
Magnífico.
Esperamos la docuserie con verdadero entusiasmo.
Sobre todo el capítulo dedicado a las facturas.
Ayuso entra en escena
Y aquí aparece nuestra vieja amiga Isabel Díaz Ayuso.
No necesita llamar a la puerta.
Entra sola.
Porque resulta que OKDiario no vive precisamente del aire.
La empresa de Inda ha recibido durante años cantidades importantes en publicidad institucional, patrocinios y contratos procedentes de administraciones gobernadas por el Partido Popular.
Y una de las más generosas ha sido la Comunidad de Madrid.
Gobernada por Isabel Díaz Ayuso.
Una investigación publicada estos días detalla cientos de miles de euros procedentes de consejerías madrileñas, Canal de Isabel II y otras entidades públicas.
Jornadas.
Publicidad institucional.
Patrocinios.
OKSalud.
OKGreen.
OKTurismo.
Todo muy OK.
El dinero público entra por una puerta.
El medio desarrolla su actividad empresarial y periodística.
Y un día descubrimos que su editora ha desembolsado 242.000 euros al despacho de la abogada de Koldo.
El mismo Koldo que durante meses ha sido uno de los grandes protagonistas del relato sobre la corrupción socialista.
Esto no es una novela.
Son las facturas que han llegado al juzgado.
Cambiemos los nombres
Hagamos un pequeño ejercicio.
Dos Mil Palabras pasa a llamarse «Progresistas Reunidos S. L.».
Eduardo Inda se convierte en Ignacio Escolar.
Ayuso se convierte en Pedro Sánchez.
Y Koldo pasa a ser el asesor corrupto de un ministro del PP.
Ahora imaginemos esto:
un periódico progresista recibe abundante publicidad de administraciones socialistas.
La empresa editora de ese periódico paga 242.000 euros al despacho que defiende al asesor corrupto del PP.
Y el mismo día del primer pago publica una entrevista exclusiva en la que ese personaje ataca a Feijóo.
Paren las rotativas.
Especial informativo.
LA TRAMA.
Con mayúsculas.
Inda estaría entrando en televisión con un corcho de tres metros, fotografías, chinchetas y diecisiete metros de hilo rojo.
Ayuso pediría explicaciones en la Asamblea.
Feijóo hablaría de «la mayor trama mediática de la democracia».
Y algún diputado de Vox probablemente exigiría cerrar el periódico antes del desayuno.
Pero los nombres son otros.
Y eso cambia muchísimo las cosas.
El fango cambia de dirección
Lo verdaderamente hermoso de esta historia es la pedagogía.
Durante años nos explicaron cómo funciona la sospecha.
Si dos personas se reúnen: trama.
Si alguien cobra dinero: trama.
Si las fechas coinciden: trama.
Si una empresa recibe contratos públicos y mantiene relación económica con alguien investigado: trama.
Si además existe una entrevista: supertrama.
Perfecto.
Hemos aprendido.
Aplicaremos el método.
Dos Mil Palabras, editora de OKDiario.
242.000 euros.
Despacho de la abogada de Koldo.
Una transferencia de 181.500 euros.
Una entrevista exclusiva ese mismo día.
Otra transferencia de 60.500.
Y millones de euros en publicidad, subvenciones, patrocinios y contratos públicos recibidos por la editora durante los últimos años desde distintas administraciones, muchas gobernadas por el PP.
¿Ven qué fácil?
No hace falta ni editorializar demasiado.
Solo poner las cosas una detrás de otra.
Y cuidado con preguntar
Hay todavía un epílogo delicioso.
Cuando Ignacio Escolar se reunió con la abogada de Koldo para contrastar esta historia, denunció que un hombre les había estado fotografiando por encargo de Eduardo Inda.
FAPE y la Asociación de la Prensa de Madrid terminaron concediendo amparo a Escolar y condenando las prácticas intimidatorias denunciadas.
El periodismo de investigación tiene estas cosas.
Cuando investigas tú, eres un azote del poder.
Cuando investigan sobre ti, parece que la diversión disminuye considerablemente.
Al final eran las facturas
Durante meses una parte de la derecha ha convertido el caso Koldo en un gigantesco recipiente donde cabía absolutamente todo.
Corrupción.
Prostitutas.
Cocaína.
Sobres.
Ferraz.
Ábalos.
Sánchez.
El PSOE.
Se mezclaba bien y se servía cada noche en televisión.
Pero al final ocurrió algo terrible.
Alguien pidió las facturas.
Y una de las historias más repetidas se encontró con un pequeño problema.
Porque el dinero de esos honorarios no llevaba el logotipo del PSOE.
Llevaba el nombre de Dos Mil Palabras S. L.
La editora de OKDiario.
La empresa de Eduardo Inda.
Qué cosas tiene el fango.
Uno pasa años lanzándolo contra los demás convencido de que siempre soplará el viento en la misma dirección.
Hasta que un día cambia.
Y entonces descubres algo que cualquier albañil podría haberte explicado gratis: el barro también se pega a quien lo lanza.



