El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, ha situado su proyecto político en sintonía con algunas de las principales posiciones defendidas por Pedro Sánchez, especialmente en materia de Palestina y gasto militar. Ocho meses después de asumir el cargo, el dirigente socialista se consolida como una de las figuras más visibles de la nueva izquierda estadounidense y reivindica una agenda centrada en las necesidades económicas de la clase trabajadora.
En una entrevista concedida a «El País Semanal», su primera conversación extensa con un medio en español, Mamdani fue preguntado por las coincidencias con el presidente del Gobierno español en cuestiones como la política internacional y la relación con Donald Trump. Su respuesta fue inequívoca: «En esos dos temas, me alinearía con Sánchez».
El alcalde neoyorquino cuestionó especialmente la prioridad otorgada al gasto militar frente a las necesidades sociales. Para explicar su posición recurrió a una referencia del rapero Tupac Shakur: «¿Por qué siempre parece haber dinero para la guerra, pero no para los pobres?». En el caso de Palestina, defendió que los derechos humanos universales no pueden admitir excepciones.
La posición de Mamdani contrasta con la política exterior de la Administración Trump, aunque el alcalde evita presentarse como un dirigente definido exclusivamente por su oposición al presidente. Durante los aproximadamente 40 minutos de entrevista, no llegó a pronunciar su nombre y rechazó la etiqueta de «anti-Trump». De hecho, defiende mantener canales institucionales abiertos con la Casa Blanca cuando puedan servir para mejorar las condiciones de vida de los neoyorquinos.
Su principal confrontación con Washington aparece, sin embargo, en la política migratoria. Mamdani reclama la abolición del ICE, la agencia federal encargada de la aplicación de las leyes migratorias, a la que acusa de actuar con «crueldad e inhumanidad». Según el alcalde, el miedo provocado por sus operaciones ha llevado a personas de distintos estatus migratorios a limitar incluso su presencia en las calles, ante la percepción de que las redadas pueden estar condicionadas por criterios raciales.
Mamdani tampoco evita definirse ideológicamente. «Sí, soy socialista», afirma, aunque sostiene que la cuestión fundamental para los ciudadanos no es cómo se etiqueta un proyecto político, sino si existe espacio para ellos dentro de él.
Esa prioridad social constituye el centro de su gestión. El alcalde ha impulsado la congelación de los alquileres de casi un millón de viviendas de renta regulada, donde residen más de dos millones de personas, y sostiene que la respuesta demócrata hacia 2028 debe ofrecer algo más que oposición a Trump: una defensa concreta de la clase trabajadora.
Su discurso parece encontrar respaldo. En agosto, el 69% de los neoyorquinos aprobaba su gestión, veinte puntos más que en enero. Con ello, Mamdani emerge como una referencia de una izquierda estadounidense que intenta convertir las políticas sociales, la defensa de los derechos humanos y la redistribución de recursos en una alternativa política con capacidad para disputar el futuro del país.



