Brasil inicia este lunes su camino en las eliminatorias del Mundial 2026 con un exigente duelo frente a Japón, un rival que ha consolidado su crecimiento internacional y que llega convencido de poder competir de tú a tú con una de las grandes candidatas al título. El encuentro, correspondiente a los dieciseisavos de final, supone el primer examen sin margen de error para la selección de Carlo Ancelotti, que afronta la fase decisiva tras terminar como líder del Grupo C.
La selección brasileña fue de menos a más durante la fase de grupos. El empate ante Marruecos dejó algunas dudas sobre el funcionamiento colectivo, pero las victorias consecutivas frente a Haití y Escocia mostraron una versión mucho más equilibrada. El doblete de Vinícius Júnior ante los escoceses confirmó el gran momento del extremo, mientras que la irrupción de Matheus Cunha permitió a Ancelotti encontrar una estructura ofensiva más dinámica y menos dependiente de acciones individuales.
Precisamente ese crecimiento colectivo será una de las principales bazas de Brasil frente a un rival que destaca por su disciplina táctica. Ancelotti insistió en la víspera que el partido debe afrontarse «como una final» y recordó que Japón ya derrotó a Brasil por 3-2 en un amistoso disputado en octubre, un precedente que sirve como advertencia pese a tratarse de un contexto muy distinto. El técnico italiano aseguró que no existe un favorito claro para conquistar el torneo y destacó la necesidad de mantener la máxima concentración desde el primer minuto.
Una de las grandes noticias para la selección sudamericana es la progresiva recuperación de Neymar. Después de reaparecer durante los últimos minutos frente a Escocia tras superar una lesión en el gemelo, el atacante podría tener un papel más importante ante Japón, aunque Ancelotti evitó confirmar si formará parte del once inicial. Quien sí continuará de baja es Raphinha, todavía recuperándose de una lesión muscular, por lo que todo apunta a que el seleccionador mantendrá la base del equipo que tan buen rendimiento ofreció en la última jornada de la fase de grupos.
Japón llega al cruce después de completar una sólida primera fase y con la confianza de haber construido una identidad muy reconocible. Orden defensivo, presión coordinada y velocidad para atacar los espacios vuelven a ser las principales señas de identidad del conjunto asiático, que también afronta el encuentro con una baja importante: Takefusa Kubo no estará disponible por lesión de rodilla.
El posible once brasileño apunta a la continuidad, con Alisson en la portería; Danilo, Marquinhos, Gabriel Magalhães y Douglas Santos en defensa; Casemiro, Bruno Guimarães y Lucas Paquetá en el centro del campo; y un ataque formado por Rayan, Matheus Cunha y Vinícius Júnior. La principal incógnita reside en el papel que pueda desempeñar Neymar durante el encuentro.
Más allá del favoritismo brasileño, el choque promete ser uno de los más atractivos de esta ronda. Brasil quiere confirmar que su evolución durante la fase de grupos no fue circunstancial. Japón, por su parte, aspira a demostrar una vez más que está preparado para desafiar a cualquier potencia del fútbol mundial. El premio será un puesto en los octavos de final.



